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El ex-nuncio en México Justo Mullor relata cómo descubrió las imposturas de Marcial Maciel

La entrevista de Valentina Alazraki puede leerse íntegramente en milenio.com y forma parte de un libro más amplio sobre Juan Pablo II.

 

Ofrece interesantes revelaciones sobre la relación del prelado con Marcial Maciel y sobre las relaciones de Maciel con el Papa.

 

A finales de los noventa, Justo Mullor creyó los testimonios de Alberto Athié y Antonio Roqueñí sobre la pederastia del fundador. Afirma que al intentar infructuosamente informar al papa de los hechos, dejó que la Congregación para la Doctrina de la fe concluyera la investigación que para entonces ya se había abierto.

En la entrevista se muestra partidario de que los que conocieron la verdad sobre el fundador y no informaron al papa, asuman su responsabilidad para limpiar el nombre de Juan Pablo II. Tiene la certeza moral de que Ratzinger sí informó al papa Juan Pablo II, al final de su vida,  de la extrema gravedad del caso Maciel y después envió a Mons. Scicluna a América a realizar la investigación que demostró que las acusaciones eran ciertas (2005).

El pseudo-fundador legionario fantaseaba ante el nuncio de cenar con Juan Pablo II y presentarle los nombres de sus candidatos a obispos en Latinoamérica. Maciel intentó hacer creer a Justo Mullor que su nombramiento de nuncio en México había sido propuesto por él.

06/12/2010 at 8:53 PM 1 comentario

Ni una palabra de disculpa para los Legionarios de Cristo estuprados por Maciel

En la entrevista que el P. Álvaro Corcuera ha realizado a la revista Milenio no menciona a las otras víctimas, las decenas de Legionarios que todavía hoy son sacerdotes de la Congregación, y siendo víctimas de abusos sexuales por parte de Maciel, han pasado su vida amordazados por un voto de silencio y contemplando cómo sus hermanos Legionarios endiosaban al hombre que les estupró, sin posibilidad de desahogarse ni siquiera con su Director Espiritual. ¡Menuda madre es la Legión, que olvida a los que más han sufrido entre sus hijos, solamente porque son servidores fieles y sumisos!

maciel alvaro

La mención del P. Álvaro a las víctimas fue:

“En México le pediré perdón a cada uno”

Nos dijo el viernes el vocero de la Legión, Javier Bravo, que habías ofrecido disculpas, en privado, a tres de las víctimas de Maciel. ¿Lo seguirás haciendo?
Sí. Yo tenía esa intención cuando fui a México. Pero se desató todo esto que hemos vivido en los días últimos en México.

¿Con quién hablaste?
Con el padre Félix Alarcón, que fue de los primeros que denunció estos actos. Lo fui a visitar a Madrid. Estuve un buen tiempo con él. Encontré una respuesta realmente extraordinaria, de un hombre muy bueno. Él me dijo: “Tú no hiciste estos actos”. Yo le dije que experimento la necesidad de acompañarle, de pedirle un perdón por lo que estos actos pudieran implicar, por no haber creído, porque el padre Maciel había negado estos actos. Luego he tenido algunas conversaciones con otras personas, con otros padres que me han pedido privacidad. He encontrado respuestas muy positivas. Tuve la oportunidad de hablar dos veces por teléfono con Juan José Vaca, un hombre que admiro, al que había conocido un poco antes de que yo fuese Legionario de Cristo. Y también dos conversaciones breves con don Saúl Barrales, que me apena muchísimo su enfermedad: creo que es un extraordinario hombre. Apenas pueda ir a México, desde luego que quiero acercarme a las demás personas, que aprecio profundamente y estoy seguro que necesitan una palabra y una manifestación de cercanía.

Una de esas personas es José Barba, el líder del grupo. Él dijo el viernes que en el comunicado no está explícito el perdón para ellos.
Yo creo que hay otras personas también que han sido afectadas por estos hechos tan tristes, tan difíciles. Me parecía difícil enumerar a todas las personas. Pero desde luego al padre Félix Alarcón, al licenciado José Barba, a Saúl Barrales, a Alejandro Espinosa, a Arturo Jurado, a los hermanos Pérez Oliveros, a Juan José Vaca. Y también es una cosa que veo providencial, desde los ojos de la fe y el lado humano, a Francisco González Parga. Cuando yo estaba en Irlanda hace muchos años tratando de aprender inglés, él fue el primero que me habló de la vocación sacerdotal. Le tengo una profunda gratitud, porque soy muy feliz como Legionario de Cristo, soy muy feliz con mi sacerdocio.

31/03/2010 at 10:49 AM 17 comentarios

Las otras víctimas de Maciel

León Klauze recoge en MILENIO el testimonio que transcribimos:

A mí nadie me cuenta lo que son los Legionarios de Cristo. Hace poco menos de 15 años conocí de cerca a una familia que —como muchas en México, España y América Latina— dedicó cuerpo y alma a difundir el mensaje del Reino de Cristo, el movimiento de apostolado creado por Marcial Maciel para reclutar hombres y mujeres dispuestos a “consagrar” su vida al servicio de la Legión. La mayoría de los jóvenes del Regnum Christi eran, en mi experiencia, de sectores sociales acomodados. La familia de mis amigos incluía a tres hijas, criadas bajo el más estricto esquema de valores, todos desde y para las enseñanzas de Maciel. Tuve el gusto de ser amigo de la hija mayor, una joven mujer con un círculo amplio de afectos, aficionada al baile y al canto. Apenas terminó la preparatoria, la chica en cuestión decidió “dar un año”, literalmente entregar 12 meses al apostolado del Reino de Cristo. A lo largo de ese año, a través de correspondencia primero habitual y luego obligadamente esporádica, pude atestiguar una transformación aterradora. Aislada por las reglas —las llamadas de familia y amigos restringidas y reguladas como en un sistema carcelario, la correspondencia leída previamente por algún “superior”— mi amiga poco a poco comenzó a desaparecer: su tono, su discurso y sus anhelos originales fueron reemplazados por los de un autómata. Aquello, para mí, no fue un año de apostolado durante el que se confirmó una vocación; fue un proceso de adoctrinamiento, un perverso lavado de cerebro. Al final, mi amiga decidió “consagrar” no sólo un año sino todos sus años al movimiento. Una de sus hermanas le siguió un par de años después.

Pero el proceso de deshumanización no terminó con la consagración. Con el paso del tiempo conocí las reglas que mi amiga y todas las demás señoritas consagradas soportaban. Desde un principio se recrudecieron la restricción y la vigilancia a las llamadas telefónicas. Las chicas tenían derecho a un número limitado de pertenencias, incluidas fotografías. El correo (en aquel tiempo no había versión electrónica) era intervenido. La vestimenta casual era inaceptable: las señoritas eran obligadas a vestir atuendos que, a mi parecer, recuerdan a una burka occidentalizada. Muchas terminaban por trabajar lo más lejos posible del seno familiar (mi amiga fue a Chile; su hermana, creo, a Irlanda). Recuerdo que las reglas para las visitas en persona en aquellos primeros años de “consagración” eran igualmente perturbadoras: un par de episodios de convivencia al año con lineamientos estrictos. En suma, las señoritas desaparecían, para cualquier consideración práctica, del entorno familiar, el mismo, por supuesto, que había financiado con puntualidad a la Legión y entregado su prole al movimiento. Según creo recordar, tampoco recibían autorización para asistir a fiesta alguna en sus lugares de origen fuera de fechas establecidas. Si alguien se casaba, si un niño nacía, si la familia estaba de plácemes: nada importaba —y quizá sigue sin importar. Las consagradas eran simplemente secuestradas para reafirmar una “vocación” que, de no preexistir, seguramente terminaba, digamos, por germinar.

ordenaciones sacerdotales

Nada de esto tendría mayor importancia, claro, de no ser por el hombre detrás de esos valores y sistema disciplinario. Ese es, me temo, el corazón del asunto. En casa de mis amigos, como en la de cualquier auténtico miembro de la Legión de Cristo, Marcial Maciel no era sólo el fundador del movimiento: era el dogma mismo. Con un respeto que rebasaba incluso a la figura papal, a Maciel se le llamaba “nuestro Padre”. Y eso era: el auténtico “alfa y omega”. La Legión y su padre fundador eran —y siguen siendo— uno mismo. Los Legionarios no pueden argumentar que es hora de “pasar la página” cuando Maciel era el libro entero. Para limpiar su nombre, la Legión debe, antes que nada, reconocer la importancia capital e ineludible de Marcial Maciel. Será una tarea difícil. No es lo mismo extirparse un tumor que arrancarse por entero la columna vertebral podrida. Pero de ahí debe partir cualquier discusión de las deudas de la Legión no sólo con las víctimas de abuso sexual de Maciel sino con las miles de mujeres y hombres que consagraron sus vidas en defensa de un movimiento creado y guiado por un monstruo hipócrita y cruel.

23/03/2010 at 10:10 AM 14 comentarios

Hablan los supuestos hijos de Maciel

06/03/2010 at 12:02 AM 3 comentarios

Pulso entre dos supuestos hijos de Maciel y los Legionarios: un silencio roto por no pagar veintiseis millones de dólares

Tras las declaraciones de los supuestos hijos de Maciel en la radio, y la escurridiza respuesta pública de los legionarios, las dos partes deberían acceder a realizar una prueba de ADN, puesto que ni la familia da pruebas contundentes de su relación con Maciel, ni los legionarios lo terminan de reconocer con claridad.

 En Todomaciel siempre hemos sido cautos ante la aparición de nuevos hijos de Maciel. Hasta ahora, las pruebas aportadas públicamente por la familia González Lara no son contundentes; sin embargo, el  comunicado emitido por los legionarios parece reconocer, otra vez sólo de soslayo, la paternidad del fundador, puesto que se solidariza con el sufrimiento de esta familia y de otros que han sufrido por el comportamiento del fundador.

Tras la entrevista de esta familia en la radio (http://noticiasmvs.com/Mi-padre-abuso-de-nosotros-Hijos-de-Maciel.html) y las consiguientes declaraciones legionarias (http://www.legionariesofchrist.org/articulos/articulo2.phtml?lc=id-28968_se-243_ca-703_te-475_rx-&csearch=703)  sólo podemos recomendar a ambas partes que se avengan a realizar una prueba de ADN, para lo que bastaría la colaboración de uno de los hermanos del pseudo-fundador legionario.

La familia de Raúl González intenta convertir el caso maciel en un reality show, tras la negativa de estos a indemnizarles con la elevadísima suma que reclaman, mientras los legionarios se defienden con esa cortesía suya tan irritante, por ser exquisita en las formas pero vacía de resoluciones. Ni lo uno ni lo otro. Sólo una prueba de ADN puede dar luz a este litigio. Si esos jóvenes son realmente hijos de Maciel, los legionarios deben asistirles económicamente. Pero llama la atención que en una hora de entrevista no se haya hablado del ADN.

04/03/2010 at 10:38 PM 20 comentarios

Estremecedor testimonio televisivo de las víctimas de Maciel

“Legionarios de Cristo: Los pecados de Marcial Maciel”: Así se llama el documental que se ha emitido en la televisión chilena en el que las víctimas del pseudo-fundador Maciel relatan en primera persona, no sólo cómo fueron estuprados por éste, sino también el calvario que pasaron al intentar sacar a la luz la verdad sobre un hombre al que se estaba canonizando en vida. Es particularmente estremecedor el testimonio de Felix Alarcón, sacerdote, explicando la frialdad que la Congregación religiosa y la misma iglesia ha tenido con las víctimas. Los superiores de la Legión deberían obligar a todos los Leginarios y miembros del RC a ver este documento, que desgraciadamente fue retirado de you tube en su versión española, pero del que ahora podemos ofrecer una versión subtitulada al francés.

27/08/2009 at 2:27 PM 4 comentarios

Michael Jackson y Marcial Maciel

Unidos por la morfina y los escándalos sexuales

 

Miembros de la familia de Michael Jackson han asegurado que el cantante recibió una gran dosis de morfina (parece que éste sería el demerol) justo antes de su muerte. El cantante compuso el tema “Morphine”, dedicado a esta droga, en 1977. Por otro lado, Jackson fue demandado por abuso sexual en el año 2003.

Marcial Maciel, según el testimonio de los que le acusaron de abusos sexuales, realizaba continuos viajes por Europa, Marruecos y Estados Unidos para conseguir con sobornos o como fuera, el demerol o dolantina, dos fármacos derivados de la morfina que éste se inyectaba antes de solicitar a los púberes que le masturbaran en la enfermería o en los hoteles a los que le acompañaban sus jóvenes concubinos.

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26/07/2009 at 6:12 PM 1 comentario

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