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¿Cuántas deserciones necesita el P. Álvaro?

El Legionario de Cristo Richard Gill sale de la Congregación después de 29 años de vida religiosa en ella. Se va porque la forma de proceder de la Legión desde que el Vaticano tomo medidas contra el P. Maciel en 2006 le han dejado frustrado y desconcertado. Está tan roto que necesita escribir a todos los miembros del Regnum Christi para explicar sus contundentes razones.

 

Es sólo uno más de los muchos sacerdotes desencantados que se sienten estafados por sus propios pastores y poco a poco salen del redil legionario. Y otros están a la espera de la decisión que tome la Santa Sede…

Pero la cúpula legionaria sigue en sus trece: Están dispuestos a aceptar todo lo que decida Roma, pero ellos no ven necesario cambiar nada. Y eso significa la resistencia solapada al Vaticano. Su actitud será la misma que en el 2006, tras la condena de la Iglesia a Maciel: obedecer sólo de boquilla.

La Legión es inviable si sus cabezas no se deciden a cambiar las cosas. En Roma lo saben, y por eso buscarán el único camino posible de salvación: encontrar un nuevo líder legionario. Un nuevo Director General que, con el pasado limpio y espíritu martirial, inicie la imprescindible transición que no ha de ser sólo desligarse del falso fundador y sacar a la luz toda la verdad, sino un cambio profundo de mentalidad. En la Legión existen sacerdotes capaces de emprender la ardua tarea de separar el trigo limpio legionario de la cizaña oscurantista que Maciel dejó plantada en la Legión para sostener su mentira.

J. González.

N.B. Ofrecemos aquí la carta del P. Richard:

9 Jan 2010

Dear Regnum Christi Friends,

With my greetings for a very happy New Year for 2010 and assurance of my continued prayers and Masses for you and your families, I have some news to pass on to you.

I’m writing to inform you that after 29 years, I will be leaving the Legionaries of Christ and will apply to become a priest of the Archdiocese of New York.

I leave with a heavy heart and as you can imagine, it is a very sad experience for me. But after long conversations and correspondence with superiors, and after having consulted with prudent and widely respected priests, I believe in my conscience it is the right thing to do.

The news of the various scandals regarding Fr. Maciel was truly shocking and horrendous for us and the whole the Church. In dealing with them I have tried my best to be honest and candid whenever I have spoken to you all about them and never knowingly misled anyone. I have believed that a rigorously honest approach to this terrible series of events was the only way to proceed. Furthermore, I felt that if done so, and counting on the help of the Holy See, it could even lead to true healing and renewal for the Legion and the Movement, even in spite of the truly serious questions it raises about the charism of the congregation.

I’m leaving more because the manner in which the Legion has handled the revelations since the Vatican took action against Fr. Maciel in 2006 has left me often frustrated and totally distracted. I’ve tried my best to communicate with the superiors over this past year, and they have been gracious and generous taking the time to listen. I believe I have had the opportunity to get my point of view across to them.

I have participated extensively in the Apostolic Visitation and gave my best input to Abp. Chaput on multiple occasions. He has been gracious, fair and objective. I feel I have done all I can in that regard.

My conclusion is that the reforms needed in the Legion (which the scandals have made clear) simply won’t happen in the foreseeable future with the current leadership’s approach to the matter.

I hope and pray the Apostolic Visitation somehow does bring about the needed changes, and remain ready to do whatever I can to help. But anything the Holy See can do depends also on the willingness of the Legion to examine itself and work on its own problems. Even in the most optimistic of scenarios, reform will take a great deal of time and will continue to be a very absorbing and frustrating experience. I don’t want to live my priesthood in frustration, but serve the Church as best I can in another capacity.

Nothing I have said should be understood to take away in the least the gratitude I feel for all the good I have received from the Legion over these many years. There are so many things about the Legion and the Movement that are extraordinarily unique and wonderful. It has been a privilege to serve among so many talented and holy brothers and priests, who have treated me with such kindness and charity. There are so many treasured memories and many fruitful apostolic works I have had the privilege to be associated with, as well as generous and loving lay people who have always edified me with their example of faith and love. Those are true blessings from God for which I will always be grateful.

I hope to keep in touch and I encourage you all to continue in your own vocation, attentive to the Holy Spirit and growing every day in love for the Lord and his will in your life. I will have you and your families very close in my prayers and Masses.

Please let me know if there is ever anything I can do for you.

Sincerely in Christ,

Fr. Richard Gill

14/01/2010 at 10:23 PM 8 comentarios

Un testimonio definitivo

La carta que Juan José Vaca escribió en el 76 es una prueba contundente de la adicción a las drogas que padecía Maciel, así como de los abusos sexuales cometidos sobre los más indefensos estudiantes de la Congregación. 
 
Edición en PDF de acrobat reader (tada unos minutos en descargarse)

 

En la pág. 5 hemos omitido los nombres de algunos legionarios muy conocidos, y también el de otros estuprados, pues son víctimas que tienen derecho a guardar en la intimidad el daño sufrido. No obstante, hemos dejado los nombres de quienes ya han denunciado públicamente los abusos. Ningún legionario que lea esta carta podrá dudar de su autenticidad y sinceridad, pues leerá entre líneas un sinfín de aspectos de la vida legionaria que los no-legionarios no alcanzan a ver. Esta edición facsímil apareció en el interesantísimo apéndice documental del libro de Fernando M. González, Marcial Maciel, los legionarios de Cristo: testimonios y documentos inéditos.

Juan José Vaca 01

 Juan José Vaca 02

 Juan José Vaca 03

 Juan José Vaca 04

 Juan José Vaca 05

 Juan José Vaca 06

 Juan José Vaca 07

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 Juan José Vaca 11  Juan José Vaca 12

23/12/2009 at 9:37 PM 14 comentarios

Carta abierta a los legionarios de Cristo

Recogemos un texto que circula por la red, ya que se nos hace del todo clarividente.

 

Ofrecemos una edición en PDF para imprimir y entregar amablemente a cualquier Legionario de Cristo que se conozca

Carta abierta a los legionarios de Cristo

¡Venga tu Reino!

VINCE IN BONO MALUM

A TODOS LOS LEGIONARIOS DE CRISTO Y A LOS MIEMBROS CONSAGRADOS DEL MOVIMIENTO REGNUM CHRISTI

Introducción.

Vencer el mal con el bien y la mentira con la verdad es el fin de estas páginas que sólo pre-tenden hacer luz sobre las preguntas que muchos legionarios de Cristo y miembros del Regnum Christi tienen en la cabeza y en el corazón. Aquí encontrarán las respuestas que sus superiores y directores no les quieren dar.

Los que escribimos estas líneas no somos ni masones ni jesuitas ni marxistas ni judíos, ni miembros del Opus Dei, ni todas esas fuerzas que el P. Marcial Maciel presentaba como enemigos suyos y de la Legión de Cristo. Somos hermanos tuyos que queremos apoyarte y que creemos que es necesario vivir en el bien y en la verdad.

No te queremos engañar: todos los datos que aparecen aquí son absolutamente ciertos y verificados aunque no siempre podemos escribir las fuentes por razones obvias.

Los superiores, ya sea por su bondad y pusilanimidad, como el P. Álvaro Corcuera y otros, o porque están implicados y por ello encubren los problemas, no son capaces de asumir estas realidad y explicarlas. A ellos les interesa más la institución que tú, pero a nosotros nos interesas más tú y tu felicidad en esta vocación a la que Dios nos ha llamado.

Preguntas y respuestas.

1. El fundador.

- ¿El P. Marcial Maciel fue un santo?
El primer paso para juzgar la santidad de una persona, incluso antes de reconocer su vivencia heroica de las virtudes, es la probidad de vida, es decir, si no tuvo vicios o comportamientos alejados del Evangelio o de la ética natural. En el caso del P. Marcial Maciel es evidente que esto no se da.

- ¿El P. Marcial Maciel vivió siempre de acuerdo a su condición de sacerdote y de religioso?
No. Desde sus tiempos de estudiante en el seminario de Moctezuma tuvo relaciones homosexuales. Por ello fue expulsado del seminario en dos ocasiones. Después practicó la pedofilia con seminaristas, algunos de los cuales siguen todavía en la congregación de los legionarios de Cristo; engañó a la Santa Sede en la visita apostólica de los años 1956 a 1958, cuando murió Pío XII; tuvo varios hijos con distintas mujeres; vivió en el lujo y en el dispendio e hizo de la mentira y de la calumnia su arma de gobierno. Así, por ejemplo, cuando algún sacerdote no accedía a lo que él le pedía, el P. Marcial Maciel comenzaba a extender “rumores” sobre él. Muchos sacerdotes y miembros del Regnum Christi han sido víctimas de este sistema.

- ¿El P. Marcial Maciel era un hombre de oración?
No. No rezaba el Breviario, que es obli-gatorio para todos los sacerdotes, ni hacía ninguno de los actos de piedad previstos en el manual de oraciones de la congregación.

- ¿Cómo sabemos que todo esto es verdad, pues sólo creemos el mal que se ve y el bien que se oye?
Todos quisiéramos que no fuera verdad, pero los testimonios son abrumadores. A pesar de todos los esfuerzos por hacer desaparecer la documentación, contamos con ele-mentos irrefutables, incluso con una investigación detallada por parte de los servicios secre-tos de algunos países que hicieron llegar al Papa y con los datos detallados de investigado-res privados contratados para descubrir la verdad. Se han realizado pruebas de paternidad sobre los hijos del fundador que han dado positivo, se encontraron cuatro pasaportes en su poder que han permitido reconstruir sus viajes y sus estancias en hoteles, locales nocturnos y centros de lenocinio de menores en Tailandia y otros países y, en fin, existen centenares de testimonios confrontados sobre toda esta información, que seguramente, con el tiempo, se irá incrementando, pues todavía existen varias investigaciones en curso rastreando cuen-tas bancarias y usos de tarjetas de crédito.

- ¿El P. Marcial Maciel escribió todas las cartas y los libros de espiritualidad que tienen los legionarios y miembros del Regnum Christi?
No. El P. Marcial Maciel escribió sólo una pequeña cantidad de ellos y, algunos de ellos, son simples plagios, como el “Salterio de mis días”, copiado de la obra “Salterio de mis horas”, de Luis Lucía Lucía, editado en 1956 en Valencia, por más que nos quieran explicar con alambicados argumentos que simplemente lo usó como fuente de inspiración.

- ¿Cuántos hijos biológicos tuvo el P. Marcial Maciel?
En realidad, no se sabe. Hay, de momento, tres reconocidos, pero se sospecha que puede haber otros tres o cuatro más.

- ¿El P. Marcial Maciel era adicto a las drogas?
Sí, el P. Marcial Maciel consumía morfina en diversos compuestos de modo habitual. Algunas personas que fueron administradores generales o que estuvieron encargados de sus cuidados dentro de la congregación conservan todavía las facturas de los fármacos que se le compraban.

- ¿Se puede decir que el P. Marcial Maciel estaba enfermo psicológicamente y por eso tenía estos comportamientos inmorales?
Aunque algunos afirman que padecía una disociación de personalidad, en realidad no hay ningún diagnóstico terminante. De todos modos, aunque esto pudiera restarle culpabilidad moral, no puede constituirse en una excusa para seguir manteniendo su figura como la de un santo ya que, según el juicio de los médicos que han estudiado el caso, sus perversiones eran plenamente conscientes, consentidas y con pleno conocimiento.

2. La vida religiosa en la Legión y en el Movimiento Regnum Christi.

- ¿Los votos privados de los legionarios de Cristo respondían verdaderamente a virtudes cristianas?
Los dos votos obligaban a delatar a las personas que los infringieran, y eso no se puede considerar una virtud cristiana. La Santa Sede quitó los votos privados a través de una carta dirigida por la Congregación para la Doctrina de la Fe a todos los legionarios y consagrados del Movimiento Regnum Christi que nunca se nos entregó.

- ¿De dónde vienen las normas de alejamiento de la familia?
Cuando el P. Marcial Maciel comenzó a cometer abusos sexuales con sus seminaristas –las primeras denuncias datan de 1944- entendió que debía alejarlos de sus familias para que no lo delatasen. Por ello, a los que eran mexicanos los llevaba a Europa y viceversa, y de igual modo controlaba toda su correspondencia para evitar que lo descubrieran. También, por este motivo, implantó las normas de la incomunicación entre comunidades.

- ¿En la Legión de Cristo y en el Movimiento Regnum Christi se respeta el foro interno de la conciencia moral, tal y como siempre ha pedido la Iglesia?
Nunca se ha respetado ni se respeta. Los superiores son al mismo tiempo directores espirituales (aunque la dirección espiritual puede recibir otros nombres como “diálogo de formación”) y confesores. Además, entre los superiores se comunican datos del foro interno, especialmente en las reuniones para elección de los destinos, y se han tomado decisiones sobre elementos escu-chados en las confesiones. También, los legionarios que confiesan a las consagradas reci-ben indicaciones sobre el estado de cada una.

- ¿Es verdad que el Papa Juan Pablo II aprobó los Estatutos del Regnum Christi y las Constituciones de la Legión de Cristo?
Sí, pero es una verdad parcial. Las copias que él aprobó no son las que tienen los legionarios y los miembros consagrados del Movimiento Regnum Christi. Por ejemplo, los estatutos del Movimiento Regnum Christi que aprobó el Papa sólo tenían 128 números, mientras que los que tienen las consagradas cuentan con 1057 y la de los legionarios más de 500. Del mismo modo, la edición de las Constituciones que aprobó el Papa Juan Pablo II no es la que tenemos los legionarios de Cristo en nuestros anaqueles. Sobre la aprobación de los estatutos hay muchas dudas de que el Papa haya firmado esa aprobación, pues fueron aprobados en los momentos en que el Santo Padre estaba peor de salud. De hecho, en 2007, en un encuentro de Juventud y Familia en Atlanta, el Cardenal Franck Rodé, prefecto de la congragación para institutos de vida consagrada y sociedades de vida apostólica, ante un stand sobre la vida consagrada en el Movimiento Regnum Christi, dijo que no sabía que eso existía. Y, supuestamente, él aprobó los estatutos.

- ¿Hasta qué punto puede considerarse al P Marcial Maciel fundador de la Legión de Cristo y del Movimiento Regnum Christi?
En cuanto organizador material sí, pero como inspira-dor espiritual caben serias dudas. Consta que la espiritualidad en su conjunto ha sido generalmente plagiada de distintas fuentes o sintetizada por otras personas a partir de los textos sagrados y autores eclesiásticos. Sus palabras en público eran habitualmente pronunciadas bajo el efecto de drogas. Y buena parte de las normas disciplinares, que también han sido sintetizadas por otros, aparecen claramente como medios para mantener la impunidad ante abusos del fundador y de otros superiores.

- ¿Cómo es posible que se vean tantos frutos sanos de un árbol que no lo es?
Aunque es admirable en muchos aspectos la labor apostólica de la Legión y el Movimiento, los frutos apostólicos no deben atribuirse únicamente al P. Marcial Maciel, pues la mayoría del trabajo proviene de otras personas que actuaron de buena fe, frecuentemente engañadas. Estos frutos tampoco deben considerarse enteramente sanos, pues en la medida en que tenían co-mo fin crear una buena imagen y engañar a las personas, no son tales.

- ¿Podemos considerar verdadera la historia de la Legión de Cristo y del Movimiento Regnum Christi tal y como la conocemos hasta ahora?
Fundamentalmente no. Hay datos acce-sorios que son reales, pero la verdad ha sido deformada por el P. Marcial Maciel. Se pueden citar algunos ejemplos, como el hecho de que los padres Ferreira y Esparza aparecían siem-pre como personajes negativos, cuando realmente ellos sólo quisieron defender a los semi-naristas menores de los abusos sexuales del fundador. Por eso, el P. Esparza trataba de mantener siempre juntos en la misma habitación a los apostólicos cuando estaba en el se-minario el P. Marciel Maciel. Del mismo modo, fue el P. Ferreira quien redactó las prime-ras constituciones y también fue quien presentó a la autoridad eclesiástica las primeras de-nuncias por abusos sexuales del fundador. Los atentados contra su vida no fueron obra de personas malas, sino de padres de familia de apostólicos que fueron abusados y quisieron vengarse o asustarle. Del mismo modo, el P. Esparza se enfrentó con él porque varios her-manos apostólicos le habían comentado de las aberraciones a las que los sometía el P. Mar-cial Maciel. Otro ejemplo es el caso de la que siempre hemos llamado “gran bendición” y que realmente fue un gran engaño. En ese período, el fundador forzó a mentir con presiones a varios hermanos nuestros que habían sido abusados sexualmente. También engañó a va-rios cardenales. De todos modos, la muerte del Papa Pío XII interrumpió la investigación.

3. La situación actual.

- ¿Es lícito y conveniente callar los pecados del P Maciel por caridad?
Dependerá de las circunstancias. Hay personas que tienen el derecho de conocer lo que hizo, en particular su naturaleza criminal, especialmente los que tienen que tomar decisiones que afectan a su estado de vida, como consagrarse, emitir votos, recibir la ordenación. Sus superiores, si no se lo manifiestan de manera clara y les convencen de que no es necesario saberlo, incum-plen un deber de justicia, pues les impiden tomar una decisión verdaderamente libre y ma-dura, pues desconocerían un aspecto importante del lugar concreto donde consagran su vida y se expondrían a nuevos engaños y abusos. Si para donar órganos se requiere un consenti-miento libre e informado del donante, tanto más para donar la propia vida. El Papa nos en-seña en su última encíclica que la caridad no puede subsistir privada de la verdad (cfr. Cari-tas in Veritate 3).

- ¿Los legionarios de Cristo no sabían nada de lo que hacía el P. Marcial Maciel?
Muchos de ellos no. Los legionarios no tienen libre acceso a Internet, ni pueden enviar o recibir mensajes con libertad, y todas sus comunicaciones deben pasar por los superiores. Este blindaje hace que no puedan recibir noticias de fuera. Además, internamente, los superiores tienen un régimen de vida secreto que los súbditos no conocen. Por otro lado, el voto de no criticar a los superiores impedía toda sospecha. No hay ninguna trasparencia. Además, el fundador estaba protegido por el voto de fidelidad de algunos colaboradores que, si sabían, se comprometían a guardar secreto.

- ¿El Papa Juan Pablo II sabía todo lo que hacía el P. Marcial Maciel?
Tenía la información, pero siempre consideró que eran mentiras. Aunque hoy se dice que conocía a una hija del P. Marcial Maciel y que la conocía como tal, esto no es cierto.

- ¿Cómo es posible que los superiores oculten la verdad, cuando se ve claramente que son personas entregadas y llenas de buena fe y deseo de ayudar?
Probablemente se trata de una deformación de conciencia. Consta que el P. Marcial Maciel tenía gran capacidad de mani-pular la conciencia de sus directos colaboradores, a los que hacía realizar actos inmorales creyendo que hacían la voluntad de Dios. Algunas de estas deformaciones perviven hoy y se han transmitido en distinta medida a muchos legionarios y miembros del Regnum Christi.

- ¿Cómo es posible que hoy muchos legionarios y miembros del Regnum Christi sigan desinformados sobre la verdad del P. Marcial Maciel? Porque los superiores generalmente no han creído conveniente manifestar esta verdad, aduciendo múltiples excusas, sobre todo la de preservar la caridad y no dañar la vocación y la entrega a Dios de las personas. En reali-dad, al tratarse de un derecho y un deber el conocer dicha verdad, se falta a la caridad y se daña la verdadera vocación cuando se mantiene a las personas en el error. La experiencia que hemos vivido es que este empeño en defender al fundador y a la institución a toda costa ha costado la pérdida de muchas vocaciones, y estas vocaciones era lo que realmente deber-ía haberse procurado salvar.

- ¿Por qué muchos legionarios ya no llaman “nuestro padre” al P. Marcial Maciel? Si a un padre biológico no se le puede dejar de llamar “padre” a pesar de las desviaciones morales que pueda tener, pues la relación que existe con él se produce como efecto de un hecho sobre el cual no se puede rectificar: la paternidad biológica, y del mismo modo a un sacer-dote se le llama “padre” por la unción sacerdotal, que también es irreversible, sin embargo, a un padre espiritual se le puede dejar de llamar “padre” cuando su vida moral o espiritual no responde al ideal cristiano que debería representar.

- ¿Debemos tener en la Legión y el Regnum Christi como punto de referencia al P. Marcial Maciel?
Ciertamente no en el sentido en el que cualquier orden o congregación religiosa tiene a su fundador como punto de referencia (cfr. Concilio Vaticano II, LG 45-46 y PC 2b), pues no se puede considerar que fue un "hombre de Dios", sino más bien un genio del engaño. Del mismo modo, sería contraproducente ponerlo como ejemplo para los alumnos de nuestros colegios pues la verdad sobre su vida es la historia de un hombre cargado de perversiones.

- ¿Cuáles son las principales deformaciones presentes hoy en la Legión y el Movimiento?
Son varias; algunas de las principales son:

1. Se desconfía a priori de todo lo externo a la congregación y juzgar todo desde la institu-ción, sin juzgarla a ella. Las normas y tradiciones de la Legión y el Regnum Christi se con-vierten en norma absoluta. Por ejemplo, son buenos los obispos que nos apoyan, son malos los que no lo hacen.

2. Se antepone la institución a las personas en el momento de tomar decisiones sobre ellas. Así, por ejemplo, se pide a alguien que acuda a un nuevo destino sabiendo que a donde llegue se le cambiará a su vez a otro que, aunque ya se tiene pensado, no se le comunica a él sino hasta un segundo momento, o se habla de un viaje para unos días y, llegando, se le da un nuevo destino.

3. Se justifican medios ilícitos -como el engaño- con una finalidad conveniente, como el bien de la institución, su unidad y su crecimiento.

4. En la práctica, se considera que el engaño no es pecado y se practica con mentiras, me-dias verdades o silencios. Basta ver las estadísticas anuales.

5. Se cree que se obedece a la Santa Sede cuando se cumple sólo con la letra de las indica-ciones que da, pero sin respetar el espíritu, aunque muchas veces sólo conocemos lo que dice la Santa Sede de un modo indirecto, a través, de los superiores, por ejemplo, cuando la Congregación para la Doctrina de la Fe emitió el documento sobre la anulación del voto privado dirigido a todos los legionarios y miembros consagrados del Movimiento Regnum Christi que nunca se nos entregó.

6. Se mantiene un doble lenguaje divergente: el de las palabras y el de los hechos. En las palabras todo es bondad y amor, mientras que de hecho se aísla y se manipula a las perso-nas, sobre todo si no están de acuerdo con los superiores.

7. Se somete absolutamente la conciencia, núcleo más secreto y sagrario del hombre, en el que éste se siente a solas con Dios (Concilio Vaticano II, GS 16), al criterio y voluntad de los superiores y a normas escrupulosamente concretas para controlarla. La abnegación de juicio y de voluntad ha creado personas sin capacidad de discernimiento propio, sometidas a un sistema.

8 Se sigue defendiendo que el superior está por encima de las normas, que el legislador -P. Marcial Maciel- estaba por encima de la ley.

9. No se reconoce humildemente el pecado en la vida de las personas y de la institución.

10. Se dice que se trabaja para la Iglesia, pero sólo nos acercamos a ella cuando nos con-viene y para sacar nuestros objetivos.

11. Se ha creado un ambiente de desconfianza mutua basado en la posible delación de los errores ciertos o inventados, muy distinto al espíritu de familia del que siempre se habla.

- ¿Hay transparencia en la administración de la Legión de Cristo y del Movimiento Regnum Christi?
Todos decimos que la hay, pero muy pocos han visto alguna vez un balance de cuentas. En la mayoría de las congregaciones religiosas, todos los sacerdotes y religiosos de votos perpetuos tienen acceso a estos datos. Incluso, algunas las hacen abiertamente públi-cas, como la Congregación de los Steyler Missionare o Congregación del Verbo Divino (SOCIETAS VERBI DIVINI), que incluso los publica en Internet.

- ¿Por qué los laicos que trabajan en nuestras obras no dicen nada sobre las irregularidades que perciben?
Porque muchos de ellos dependen económicamente de las obras y no quieren poner en peligro su trabajo. Por ello, aunque en conversaciones privadas señalan errores, deformaciones y abusos graves, sobre todo desde el punto de vista administrativo y de abuso de poder, no han sido capaces de acudir a los visitadores o de expresar de algún otro modo sus quejas. Saben que eso les costaría su puesto de trabajo, como ya ha ocurrido en algunos casos. Esto también sucede con muchos legionarios de Cristo y miembros consagrados del Movimiento Regnum Christi, que saben que sus testimonios no pueden aportar grandes datos, pero sí poner en peligro su situación personal. Piensa, por ejemplo, qué haría un miembro consagrado que tuviera entre 50 y 60 años de edad que tuviera que dejar la vida consagrada por enfrentarse al sistema en el que vivimos. O, más fácil, piensa qué har-ías tú y por qué tú no quieres hacer nada después de haber leído esto.

Roma, 12 de diciembre de 2009

Solemnidad de Nuestra Señora de Guadalupe

Caritas in Veritate

P.R.C. A.G.D.

16/12/2009 at 11:38 AM 13 comentarios

Sale a la luz un plagio de Maciel

Cuenta Aci Prensa que en un esfuerzo por distanciarse de las inconductas de su fundador, la Legión de Cristo circuló recientemente un memorándum interno en el que explica que un libro espiritual atribuido al P. Marcial Maciel, es en realidad un texto originalmente producido por un poco conocido autor español.

"El Salterio de mis días", según la tradición de los legionarios, se consideraba como un escrito del periodo de "gran bendición" (1956-1959), cuando el P. Maciel fue sometido a un proceso canónico en el Vaticano del que finalmente fue exonerado.

El memorándum interno revela que el texto, muy popular entre la Legión en su original en español y parcialmente traducido al inglés para el uso interno, está "basado" en el pequeño trabajo de un político católico español, Luis Lucía.

En el libro titulado "El Salterio de mis horas", Lucía escribió sus experiencias durante la persecución del gobierno comunista durante la Guerra Civil Española (1936-1939) y durante el gobierno nacionalista de Francisco Franco, quien lo condenó a muerte pero luego cambió su pena a cadena perpetua.

Se cree que Lucía, escritor de distintos libros políticos y espirituales, habría escrito "El Salterio de mis horas" en los años ‘30s. Fue liberado de la prisión en la que estaba encarcelado en 1941 y murió en Valencia en 1943.

Tras haber estado en el olvido, "El Salterio de mis horas" fue publicado en Valencia en 1956. Esta sería la edición que el P. Marcial Maciel habría leído en España.

Pese a que el memorándum interno de la Legión de Cristo no describe la copia del P. Maciel como "plagio", un miembro español de los legionarios declaró a Catholic News Agency que la versión del fundador reproduce "el 80 por ciento del libro original en contenido y estilo".

13/12/2009 at 7:32 PM 3 comentarios

El examen de conciencia que el P. Álvaro no quiere hacer

Acaba de pedir perdón por cuarta vez, pero como en las anteriores ocasiones, no explica las razones del “sufrimiento” por el que pide perdón. ¿A qué sufrimientos se refiere, cuáles son los hechos tan dolorosos? Este es el examen de conciencia que el P. Álvaro Corcuera, Director General de la Legión de Cristo, debería hacer si quiere mostrar ante el mundo que su contrición es sincera.

 

Marcial Maciel ha causando escándalo, y de ahí nace la exigencia de una declaración pública en la que los legionarios se sinceren y se desliguen de los pecados de su fundador. Mientras esa declaración no se produzca, el perdón no parecerá sincero y por tanto tampoco habrá una puerta a la esperanza de la enmienda. Deseamos ardientemente que los LCs y RCs superen su sufrimiento, por eso hacemos una lista de las causas que lo están provocando. Son “los hechos tan dolorosos” que Álvaro Corcuera debería reconocer y por los que debería pedir perdón:

- Perdón porque Marcial Maciel abusó sexualmente de decenas de adolescentes, atentando contra su integridad moral y contra su libertad sexual, causándoles traumas de por vida, y minando su vocación religiosa y humana.

- Perdón porque Marcial Maciel dio la absolución a algunos de esos niños, corrompiendo su conciencia, por lo que además incurrió en excomunión automática, a pesar de lo cual siguió ejerciendo el ministerio.

- Perdón porque Marcial Maciel desvió sumas ingentes de donativos otorgados para fines santos y de los remanentes que con tanto sacrificio los legionarios obtenían de las obras apostólicas, y los usó para comprar sus drogas, financiar sus viajes de placer y costear una suntuosa vida de vicio, lujos y egolatría.

- Perdón porque Maciel también pecó contra su voto de castidad cohabitando con una mujer a la que no amó, sino que instrumentalizó como un objeto de placer, la sumó a su ritmo de vida desenfrenado y mantuvo su relación con ella durante largos periodos continuados.

maciel y alvaro corcuera

- Perdón porque Maciel engañó al pueblo de Dios, a los legionarios, a muchos obispos y cardenales y al propio Papa Juan Pablo II. Instrumentalizó a la Iglesia para sus propios intereses personales a través de dádivas, agasajos, mentiras y manipulaciones, con los que embaucó a muchos hombres que de buena fe creyeron en él y en sus aparentemente nobles intenciones.

- Perdón porque la Legión ha sido un ogro, y no una madre, para los muchachos de los que Maciel abusó sexualmente, y que hoy siguen siendo legionarios. Ellos han pasado toda su vida amordazados en sus labios por el voto de “no criticar a los superiores”, contemplando en silencio hasta su ancianidad cómo la Legión, y al final también la propia Iglesia, endiosaba cada vez más al hombre que les sodomizó durante años.

- Perdón por el gobierno de la Legión, porque muchas decisiones trascendentales que afectaron a la vida de miles de hombres y mujeres, se tomaron, no iluminadas por el Espíritu Santo y buscando el bien pastoral, sino por la soberbia de un hijo de Satanás, el padre de la mentira. Y otros muchos actos de gobierno que causaron dolor, que eran irracionales o despóticos, se tomaron por la visión enfermiza de una institución cegada y herida por su propio fundador.

- Perdón porque miles de legionarios y miembros consagrados del RC han ofrecido su vida a la Iglesia, descubriendo con el tiempo que se habían entregado a un sucedáneo de cristianismo que subyugaba su libertad, robaba su intimidad, les apartaba vilmente de sus familias, reprimía muchos aspectos positivos de su propio carácter y les aprisionaba en una burbuja de criterios ajenos a sí mismos desde la que el mundo siempre se veía tamizado por maximalismos y medias verdades que impedían la autocrítica, el juicio maduro o aplicar criterios propios a los acontecimientos.

- Perdón porque el sufrimiento infringido a los legionarios también se ha extendido a sus familias, con las que la Legión ha sido despiadada y tremendamente rígida, y esto especialmente con las familias menos pudientes, que no podían pagar el transporte de sus miembros religiosos o dar donativos a la Congregación.

- Perdón porque el carisma de “la captación de líderes”, tal como lo concibe la Legión, es engañoso y antievangélico, ya que fomenta entre los legionarios una mentalidad segregacionista y elitista y les lleva a medir su entrega a las personas según sea su poder adquisitivo. Perdón también porque las obras apostólicas de la Legión han dado prioridad a la captación de adeptos por encima del servicio, y a los legionarios se les enseña que la caridad pastoral comienza por la expansión institucional y la conquista.

- Perdón porque miles de jóvenes y cientos de sacerdotes han abandonado su vocación al no poder comulgar con ruedas de molino ni poder amoldar su criterio al fariseísmo legionario: al no aceptar un sinfín de procedimientos rígidos e irracionales, que minaban su propio trabajo pastoral o su estabilidad psicológica, y constituían un sistema que ocultaba la corrupción de la cúpula y buscaba mantener los procedimientos, reglamentos y beneficios económicos de la institución por encima del bien de la persona o de la pastoral.

- Perdón porque la Legión ni ha escuchado  ni ha indemnizado a las víctimas de los abusos sexuales que valientemente los denunciaron en grupo y en la prensa tras haber fracasado en sus denuncias privadas y particulares ante la autoridad eclesiástica. Al contrario, la Legión ha luchado contra ellos tildándolos de mentirosos y resentidos, les ha echado encima a los abogados más costosos e incluso ha creado páginas webs para rebatir sus argumentos.

- Perdón porque los Superiores Mayores y miembros de la Congregación han encubierto durante años los pecados y el modo de vida impropio del fundador. Han mirado para otro lado sin querer destapar lo que era evidente. Han confundido a los miembros del R.C. diciendo que la condena de la Iglesia  “era una nueva cruz”, una persecución como la de otros muchos santos. Y han seguido ocultando la verdadera perversidad del fundador aún después de conocerse su paternidad biológica, inventando triquiñuelas y escusas.

- Perdón porque ni Álvaro Corcuera ni Luis Garza ni Evaristo Sada han sabido dejar sus cargos a pesar de haber perdido toda la credibilidad. Y no dejan sus puestos aún teniendo un voto privado de “no desear cargos”, cuando saben de sobra que en situaciones de crisis institucional de un colegio o una comunidad religiosa,  la decisión legionaria siempre ha sido remover a todo el plantel para empezar un camino nuevo.

Nos dejamos mucho. El  P. Álvaro podrá poner cientos de nombres a todas las situaciones que aquí describimos. Sólo un perdón sincero, acompañado de un reconocimiento público de los errores, llevará a los legionarios a volver a empezar, y a superar así el sufrimiento causado “por los hechos tan dolorosos que hemos vivido”.

J. González.

26/11/2009 at 8:11 PM 12 comentarios

No estamos ante un caso de “desdoblamiento de personalidad”

Marcial Maciel no era un enfermo mental. No encuadra en la patología denominada “desdoblamiento de personalidad” o “personalidad disociada”. Maciel fue un hombre sano física y mentalmente. Llevó dos vidas paralelas e incompatibles actuando siempre con plena conciencia de lo que hacía y con cuidado esmero para no ser descubierto.

 

Maciel no tenía los problemas mentales del dueño del motel en “Psicosis” de Alfred Hitchcock, ni era como “Jeckill y Mr. Hyde” en la novela de Stevenson. Más bien podemos comparar a Maciel con Hitler, que, como mostró recientemente la película “El Hundimiento”, se mostraba dulce y tierno ante niños y mujeres mientras ordenaba exterminar a todos los judíos de Europa. También le podemos comparar con Pablo Escobar, el potentado narcotraficante que adornaba su vida con cientos de obras filantrópicas y se mostraba ante la sociedad como un gran amigo de la humanidad. Y quizá la mejor comparación sea con Frank Abagnale Jr., cuya rocambolesca vida nos la mostró Spielberg en “Atrápame si puedes”: se hizo pasar por piloto, médico y abogado, falsificando cheques y timando a todo el que se le ponía por medio. El engaño y las maquinaciones para mantener una mentira creciente se convirtieron para él en un deporte, una necesidad vital. Lo mismo ocurrió con Maciel:  no estaba loco; fue un cínico, embaucador y tramposo, pero cuerdo. Fue un gran “Tartufo”, como el de Moliere, pero esta vez en pleno siglo XX. Que llegara a convencerse a sí mismo de que era un gran benefactor de la Iglesia y un hombre encomiable, no le exculpa. Él pensaba que la Iglesia un día le haría santo, pero sabía que no era santo. Acabó machacando su conciencia moral como tantas veces ocurre con los maleantes, que buscan siempre justificar sus tropelías.

Cuando “Nuestro Padre” nos contaba la historia de su vida, reinventándola, usaba mucho la frase: “Marcialito, a ver cómo sales de ésta”. Y ahí se contiene precisamente la motivación vital de todo estafador o delincuente.

El “desdoblamiento de personalidad” que convertiría a Maciel en un enfermo mental, y por lo tanto en una persona moralmente irresponsable (no habría pecado conscientemente) es la última falacia a la que se agarran los legionarios más desesperados y sectarios. Pero es tan forzado, que en realidad se nos hace la última artimaña legionaria antes del reconocimiento pleno de la verdad, ahora que el informe de los visitadores está sobre la mesa del Papa.

En mayo de 2006, cuando el Vaticano invitó a Maciel a “una vida retirada de oración y penitencia”, algún cardenal comentó que “las razones del castigo eran sólidas, aunque Maciel no se daba cuenta de lo que hacía”. Recientemente el Card. Chileno Errázuriz decía que Maciel en realidad sufría un “desdoblamiento de personalidad”. Ni la Sede Apostólica ni los cardenales de la Iglesia suelen pecar de superficiales, por lo que podríamos suponer que la Congregación para la Doctrina de la fe llegó a esa conclusión falsa tras examinar al pseudo-fundador, sin que éste reconociera ninguna de las acusaciones que se le hacían, a pesar de las evidencias que le presentaban. Maciel también engañó a los peritos que le examinaron.

El “desdoblamiento de personalidad” se define como el Trastorno de la conciencia de la unidad del yo en el que se experimentan simultáneamente dos personalidades, una la propia y otra la extraña, cada una con una historia, una actuación y un mundo que incluso puede desconocer la otra.
Suele darse en estados avanzados de extrañeza del yo (por vivencias de transformación) en los que algunos elementos de la personalidad parecen tan extraños que ya no se reconocen como propios.

Las personas con un trastorno de identidad disociativo pueden experimentar a menudo un cuadro de síntomas que pueden parecerse a los de otros trastornos psiquiátricos. ansiedad, alteraciones de la personalidad, esquizofrenia y trastornos afectivos o epilepsia. La mayoría de las personas sufre síntomas de depresión, ansiedad (dificultad para respirar, pulso acelerado, palpitaciones), fobias, ataques de pánico, alteraciones del apetito, estrés postraumático y síntomas que simulan los de las enfermedades físicas. Pueden estar preocupadas por el suicidio y son frecuentes los intentos, así como los episodios de automutilación. El cambio de personalidades y la ausencia de consciencia del propio comportamiento en las otras personalidades hacen a menudo caótica la vida de una persona con este trastorno. Como las personalidades con frecuencia interactúan entre ellas, la persona dice oír conversaciones internas y las voces de otras personalidades. Esto es un tipo de alucinaciones. (Wikipedia)

Marcial Maciel no presentaba ninguno de los síntomas anteriores. Además, un hombre con personalidad disociada no es capaz de utilizar varios pasaportes ni de controlar minuciosamente la información sobre sus “dos yos”. Al contrario, muestra claramente la alteración de su personalidad. Maciel fue un hombre psíquicamente sano que vivió una vida de mentira y cinismo, y que medía minuciosamente sus pasos para ocultar sus secretos y engañar a sus legionarios. Mantuvo esa actitud desde los quince años hasta los ochenta y cinco, y sólo en los últimos meses de su vida, cuando ya la Santa Sede le había desautorizado, dejó que se mezclaran sus dos vidas, llevándose a la amante a su casa legionaria de Naples, Florida. Como si quisiera chulearse ante propios y extraños de que no le importaba nada la memoria que quedase de él. Se había pegado una buena vida y eso ya no se lo quitaba nadie. “Les he tenido engañados hasta el final, soy un triunfador”, se decía.

J. González.

11/11/2009 at 1:50 PM 3 comentarios

Maciel fue víctima de abusos sexuales

Él mismo se lo relató a sus propios efebos

 

“Mi niñez y mi adolescencia las puedo resumir en dos palabras, dolor y amor. Dios no me concedió tregua”. Cuando leíamos este texto de “Nuestro Padre”, pensábamos en un niño lleno de Dios que sufría por su especial sensibilidad religiosa y por su bondad, pero hoy tenemos razones fundadas para reinterpretar las causas por las que Maciel recordaba su infancia en Cotija como un drama: además de un padre machista y propenso a todos los vicios de los rancheros, y una madre tan sufriente como sumisa, Maciel habría padecido abusos sexuales de niño.

Juan José Vaca y Alejandro Espinosa afirman que cuando Maciel les solicitaba la masturbación, les contaba que lo mismo hacían con él los trabajadores de su padre en Pocasangre, el rancho familiar situado a unos pocos kilómetros de Cotija. También lo cuenta sin tapujos el ex-jesuita de Comillas José Manuel Ruíz Marcos en la obra La orden maldita, una historia novelada muy poco conocida que relata con pelos y señales los turbulentos orígenes de la Legión.

marcial_maciel_755844[2] Eran conocidos en la Legión el descontento y la aversión de los hermanos mayores del fundador hacia la obra, y especialmente del primogénito Francisco Maciel Degollado. Éste nunca creyó en la vocación de su hermano ni en lo que éste traía entre manos. Despreció a la Legión hasta su muerte en el 73, a pesar de los aparentes éxitos apostólicos que encumbraban al fundador. ¿Qué sabían, que habían visto? Hoy algunos dicen abiertamente que Francisco tachaba a su hermano de ser homosexual.

El origen de la actitud sexual desordenada y morbosa del fundador legionario podría explicarse, que no justificarse, a partir de esos tristes hechos. La misteriosa expulsión de Maciel del seminario interdiocesano de Montezuma la noche del 17 de junio de 1940 no tendría su causa tanto en la “creación de un grupo de devoción al Corazón de Jesús”, como relataba el propio Maciel, sino a las conductas viciosas que ya mostrara el Maciel seminarista.

Como deja bien atestiguado y probado Fernando M. González en su libro Marcial Maciel, testimonios y documentos, en 1945 ya hay una denuncia ante un obispo por abusos sexuales. El padre del joven Francisco de la Isla denunció a Maciel ante el obispo de Cuernavaca por haber solicitado la masturbación a su hijo en más de diez ocasiones. Los hechos denunciados comenzaron poco antes de que Maciel recibiese el orden sacerdotal (noviembre del 44) y continuaron algunos meses después.

Quizá incluso, así lo afirma Ruíz Marcos, la partida de Maciel al Seminario de Nuevo México se deba más a una huida forzada por la violencia sufrida, que a una vocación religiosa. Su tesis parece descabellada y extrema, pero explica algo que todos nos preguntamos: ¿Por qué tuvo que elegir el sacerdocio un hombre como éste?

01/11/2009 at 12:35 AM 23 comentarios

¿Dónde está el P. Álvaro?

Los legionarios sufren el silencio de su Director General

 

Muchos legionarios están preocupados. Pero no, lo que les preocupa más no es ni la pederastia ni la paternidad biológica de su padre espiritual, que de este asunto apenas reciben noticias; tampoco es su primera preocupación lo que va a ser de la Congregación tras la Visita Canónica. Lo que preocupa más a los sacerdotes legionarios, lógicamente, es su propia persona, el lugar donde les destinen, y la encomienda que la Legión pueda dar a cada uno. Los legionarios se interrogan por su futuro inmediato pero su Director General no responde.

image

Así, a ojo, podríamos calcular que una tercera parte de los sacerdotes legionarios se encuentra en una “situación irregular”, es decir, viviendo un status especial dentro de la Congregación. Hay decenas de sacerdotes legionarios viviendo con sus propias familias, en un periodo de reflexión o descanso, o también replanteando su vocación en diferentes diócesis. Hay otros muchos separados de las comunidades, viviendo por su cuenta, solos o en parejas, a su manera, a la espera de superar traumas, asentarse, o con las escusa de descansar de alguna labor que les ha desgastado. No son pocos los legionarios que han necesitado ayuda psiquiátrica, algunos incluso necesitando ser ingresados. Un grupo amplio de sacerdotes permanece en Roma, estudiando una Teología que nunca acaba. Y luego están los proscritos, todos los desterrados a las misiones de Quintana Roo y que no han querido o no se han atrevido a abandonar la Congregación. Porque la península de Yucatán siempre fue una lenta y silenciosa puerta de atrás para los díscolos. Dicen que desde que fue Mons. Elizondo, el destierro no es a las misiones, sino a Brasil; que te mandan a Brasil y, cómo solíamos bromear los teólogos: “borran tu nombre del ordenador”.

Esta situación insoportable no se debe tanto a los pecados del fundador, como al legado de carencias y manías irracionales que la obra ha heredado. La Legión machaca psicológicamente a sus propios hijos, hasta hundirlos.

Y en este escenario el Superior General está ausente. Sí, recorre los frentes para declarar su inocencia, pero no responde a los sacerdotes que necesitan una decisión, una respuesta, un nuevo rumbo. Está dejando que situaciones incómodas se alarguen sine die porque no decide. Y en la Legión nadie se mueve si el Director General no habla. Decenas de  sacerdotes necesitan al P. Álvaro, quieren saber qué va a ser de ellos y qué les pide la Legión. El Director General,  desde que empezó este annus horribilis, debería haberse entrevistado uno por uno con todos los sacerdotes legionarios. Así tendría más claro cuál es el pulso de su Congregación. Pero está muy ocupado escondiendo la basura bajo la alfombra.

Por otro lado, la Congregación se jacta de tener ochocientos sacerdotes. Pero no dicen nunca que han ordenado a más de mil doscientos. Sí, más de un tercio lo ha dejado. Y la mayoría ha abandonado también el ministerio. Además, nueve de cada diez seminaristas lo dejan antes de la ordenación. Los constantes cambios de centros que sufren los religiosos esconden las deserciones.

De todo esto se concluye que la Legión no es un “árbol tan sano” como dijo el Vaticano en su comunicado del 2006 y que la visita apostólica no puede centrarse solamente en el problema del fundador. Lo que quieren los legionarios de base es que el Vaticano les ayude a ejercer su ministerio sin trabas, con autenticidad y posibilidades pastorales. Quieren salir de la burbuja de mentiras, paternalismo y actitudes maximalistas que les mantiene ausentes de la realidad para poder ejercer su sacerdocio con verdadera eficiencia eclesial.

14/10/2009 at 11:46 PM 5 comentarios

Comparando dos cartas de Marcial Maciel

Este es el texto de la supuesta carta de Marcial Maciel a su hijo:

Roma II de Nov. De 1991

Niño XXXXXX.

Dublin.

Mi querido hijito: Hase 15 dias que te escribi y me dijiste cuando hablamos por telefono que no hbias recibido mi carta por eso te escribo esta nueva carta y te la mando por correo especial para tener la seguridad de que te llegue.

XXXXX, espero que estes bien de salud, cuidate mucho y estudia para que aproveches bien tu tiempo, poque cuando tu seas grande este esfuerzo y este sacrificio que estamos haciendo te va a servir muchisimo para tu trabajo. Yo ya estoy mejorcito de mi enfermedad del higado, ya pasó el peligro y ahora tengo que cuidarme bien para que no se vaya a hacer cancer en el higado, Aunque estuve muy mal Dios Nuestro Señor y la Santísima Virgen me ayudaron y pude salir adelante.

En esta carta te mando 150 libras para que compres tu juego y con las otras 50 compres algunos caset o lo que tu quieras. Cuando los recibas me escribes para saber que los has recibido y también me dices que es lo que quieres comprar de Reyes y cuanto cuesta para mandarte el dinero con tiempo.

Tu mamá y XXXX me han escrito y me dicen que estan muy bien aunque te estrañan como es natural pero estan muy contentos porque tu estas aprendiendo bien tu ingles y las matematicas.

Ya sabes XXXX, que en cuanto me den unos dias libres en la compañía, posiblemente para fines de Enero yo te mando el billete para que vengas a España a pasar unos dias conmigo Tengo muchas ganas de verte y de platicar contigo, pues ya tu ves que yo estoy por aquí solito, siempre en el trabjo y no tengo a nadie a quien contarle mis cosas. A ti aun que eres chico, yo te platico y te cuento tod das mis cosas porque ademas de quererte con todo mi corazón te veo como a un a amiguito mio. Todos los dias le pido a la Virgencita que te cuide y que seas u hombrecito muy bueno con Diosito y con todos tus semejantes para que cuando te mueras te vallas a gosar de Dios con Jesusito allá en el cielo.

Me dio mucho gusto saber que estas muy contento con tu vicicleta, cuidala para que cuando te vallas para Mexico la puedas vender y comprar otra allá como la de XXXXX. Dile a la Sra. XXX que yo tengo mu cho interes de que te preparen muy bien para tu pri primera comunión y que si es necesario pagar algunas clases especiales me diga cuando yu m me escribas para mandarle el dinero.

Bueno mi hito te mando mil besitos y abrazos y mi bendicion para que Dios te haga muy bien. Un abrazo de tu papá,

Jaime Alberto Gonzalez

(DIRECCION: CASETA-POSTALE 12060-BELSITO.ROMA-ITALIA)

Este es el manuscrito de una felicitación pascual de Marcial Maciel:

carta de marcial maciel0001 pequeño

carta de marcial maciel reverso pequeño

13/10/2009 at 9:17 PM Deja un comentario

Un engaño monstruoso

Los videos hagiográficos de Marcial Maciel siguen colgados en la red

 

El P. Gregorio carga los el ataud del fundador

El P. Gregorio carga el ataúd de su fundador

 El P. Gregorio López es uno de los primeros legionarios españoles, del grupo que se pasó de Comillas a la Legión, los mismos que luego fueron las columnas apostólicas en México y también uno de los pocos que tiene derecho a “ir por libre” en eso de la sujeción a las normas.

Cuentan que cuando el P. Gregorio se enteró de la paternidad de su fundador, sentenció con el laconismo y la sinceridad propias de la casta castellana de la que procede: “Nos ha engañado a todos”.

Y ya está. Un colosal engaño. Y para constatar la magnitud del engaño lo mejor es ver el video que ofrecemos: tan sólo unos meses después de su creación produce un escalofrío paralizante. Aquí lo ofrecemos porque es el testimonio audiovisual del endiosamiento de un pecador, una muestra del escaso recato legionario a la hora de incensar la imagen de su fundador e indicativo de la ceguera que todavía hoy impide a los legionarios y miembros del RC vislumbrar la realidad. Es especialmente insolente la imagen final en la que el rostro del fundador se confunde con el rostro del Jesucristo de Mel Gibson. Hoy se nos hace una escena blasfema.

 Las abundantes escenas de Maciel administrando sacramentos son terribles. Consta por varios testimonios de cuya veracidad nadie duda, y por la materia del juicio que el Vaticano no quiso concluir, que en los años 50 Marcial Maciel absolvió al cómplice de pecado contra el sexto mandamiento, por lo que era un hombre automáticamente excomulgado (latae sententiae, es decir, sin necesidad de una sentencia que lo declare como tal). (CIC 977, 1378, 1331. Los cánones equivalentes del Código de 1917 eran todavía más duros.).

Unos pocos legionarios han pecado por ser encubridores, pero todos los legionarios pecamos por “rendir culto a la personalidad” de ese hombre. Aunque tenemos el atenuante de haber estado machaconamente manipulados, no podemos negar la verdad moral: nuestro endiosamiento de Maciel rayaba la idolatría, y eso era algo radicalmente antievangélico, un gravísimo pecado colectivo.

29/09/2009 at 1:34 AM 4 comentarios

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