Posts tagged ‘Legionarios de Cristo’

Marcial Maciel sobre la masturbación

Sólo razones malintencionadas y cobardes pueden llevar a los superiores legionarios a seguir ocultado la verdadera autoría de las “Cartas de Nuestro Padre”. Mantener la mentira de las Cartas significa seguir encubriendo la escabrosa estafa que Maciel ha supuesto para la Iglesia. Y además es un pecado grave, pues los destinatarios de esos textos y todos los cristianos escandalizados tienen derecho a conocer la verdad sobre el origen de las denominadas “Cartas de Nuestro Padre”.

 

Para constatar la magnitud del engaño, y el bochorno y la desazón que sienten tantos Legionarios y miembros del Regnum Christi, traemos aquí unos extractos de una carta del año 1988 en la que Maciel imparte consejos sobre la masturbación:

El que formó un harem de niños para que en la enfermería le menearan el falo cada noche, escribe: 

Hablando de la fidelidad al voto de castidad y de la custodia de la pureza corporal, quisiera ofrecerles algunas orientaciones acerca de un pro­blema particular que puede presentarse en su vida. Me refiero al problema del autoerotismo…

Es muy triste y doloroso caer en este pecado, que ofende gravemente a Dios y trastorna en forma humillante la armoniosa jerarquía de los diversos componentes de la persona humana. Con todo, el alma que vive en una permanente relación de amistad delicada con Dios nuestro Señor, y cae por sorpresa o por una debilidad momentánea, encuentra en el mismo dolor de haber ofendido a Dios el estímulo y el impulso para levantarse de inmediato, con la ayuda de la gracia, y saca la lección para incre­mentar una actitud de mayor vigilancia y de fervor espiritual. Algunas veces Dios permite estas humi­llaciones para sacudir al hombre que va cayendo en la tibieza o que ha aflojado la marcha en el camino de la santidad.

LC60ANIV (10)

Con grandísima hipocresía, el fundador advierte de los peligros que supone el vicio habitual de la masturbación:

Lo que sí resulta altamente preocupante, es el peligro de que alguno pudiera llegar a adquirir el hábito del autoerotismo. Porque el hábito contiene una fealdad y una maldad intrínsecas: Ante todo, es fuente permanente de ofensas a Dios, encierra a la persona en su egoísmo, y -en el caso de un reli­gioso- compromete seriamente la vocación. Un hábito de este tipo provoca a la larga daños muy serios: nerviosismos, obsesión, un estado de cansancio ha­bitual, decepción y disgusto de sí mismo, tristeza, melancolía, sentido de frustración. Se puede llegar a vivir de tal manera obsesionado por ese único polo de interés, que disminuye la atención y el rendimiento en cualquier otro tipo de actividad. La voluntad se debilita hasta el extremo de no poder ejercer ningún dominio sobre la esfera sensible. Para el consagrado, lo mismo que para el seglar, el hábito de la masturbación puede detener el proceso de maduración de la persona en el estadio del adolescente y por ello conducirlo a otros fracasos en la vida.

Una de las peores consecuencias de este hábito es que con frecuencia el individuo llega al conven­cimiento de que ya no puede liberarse de él; se siente irremisiblemente encadenado por su propia pasión. Siempre hay, sin embargo, la posibilidad de sacudirse ese yugo, si bien es cierto que cuanto más tiempo se deja enraizar el hábito, más difi­cultad se encuentra en erradicarlo.

Continúa con la típica crítica legionaria a los sacerdotes “infieles y desviados”. ¡Cuánto error hay entre los sacerdotes no legionarios!

Hay toda una corriente psicológica que, a par­tir de Freud, pretende justificar e incluso de defender la necesidad física y psíquica de la mas­turbación, como factor de equilibrio y de desarro­llo de la personalidad. No han faltado, por des­gracia, sacerdotes y religiosos que se han dejado encandilar por estas doctrinas y las han divulgado desde el confesionario y desde el despacho de con­sultoría. Por el contrario, el magisterio de la Iglesia siempre ha afirmado la malicia intrínseca de este acto. Así, en la declaración «Persona Hu­mana», del 19 de diciembre de 1975, la Congregación para la Doctrina de la Fe insiste en que «la mas­turbación es un acto intrínseca y gravemente desor­denado» (n.9).

Y el pseudo-fundador remacha el tema hablando de la especial contradicción que supone este pecado en uno que ha profesado voto de castidad. ¿Cuantas veces renovó Maciel este voto ante sus legionarios?

El hábito del autoerotismo reviste una parti­cular gravedad en el hombre que se ha consagrado a Dios con voto de castidad. Como ustedes bien saben, este voto no consiste únicamente en la renuncia al matrimonio; conlleva también el compromiso formal de practicar interior y exteriormente la virtud de la castidad. Quebrantar de modo habitual y en mate­ria grave un voto religioso, es vivir en una conti­nua y aberrante contradicción. ¡Cómo ayuda a supe­rar toda tentación el recuerdo de nuestra condi­ción de «consagrados»! Dios nos ha «separado» y nos ha «dedicado» total y exclusivamente a Sí mismo. Por el bautismo nuestro cuerpo es ya Templo del Es­píritu Santo. Por la profesión religiosa toda nues­tra persona, cuerpo y alma, ha cobrado un valor de sagrado, como aquellos objetos o lugares de culto que la Iglesia dedica al uso exclusivo de la litur­gia.

Finalmente, unas palabras de aliento para que nadie vaya a pensar mal de sus compañeros. La legión es lo más santo que hay en la Iglesia:

Afortunadamente nosotros podemos dar gracias a Dios de que en la Legión reine mucha delicadeza en este campo. No obstante, si alguno de ustedes tu­viese la desgracia de incurrir en este hábito, sea generoso, sea honesto; confíe mucho en la gracia de Dios y trabaje con ahínco por salir cuanto antes de este problema.

17/05/2010 at 4:48 PM 6 comentarios

Lucrecia Rego, exponente de la ceguera legionaria

Lucrecia Rego, la Directora de Catholic.net, es el modelo preclaro de la dificultad terrible que tendrán los Legionarios de Cristo y miembros del Regnum Christi más comprometidos, los de segundo y tercer grado, para dejar atrás todo aquello que mancha a su Congregación y Movimiento y cambiar de mentalidad. Acaba de publicar un artículo en el que da a entender que la Santa Sede no cambiará casi nada de la Legión.

 

Qué difícil resulta para una persona que durante años ha sido manipulada por un sistema corrompido, sostenido por mentiras y medias verdades, salir de sus criterios erróneos y asumir que el seguimiento de Cristo auténtico es imposible sin libertad interior. Es más fácil cambiar procedimientos, reglas, instituciones, que cambiar a las personas. ¡Cuánto esfuerzo para aterrizar en la realidad! Lucrecia Rego sigue siendo la mujer maltratada que, llena de hematomas, se empeña en decir a todos que su maltratador en el fondo es bueno.

La que se definió a sí misma como la otra hija de Maciel ,hija espiritual, escribe ahora un artículo en el que pretende afirmar que el Comunicado de la Santa Sede deja a los legionarios casi cómo están.

Lucrecia Rego titula: La Santa Sede pide que se preserve el núcleo del carisma de la Legión de Cristo, y habla de la militia Christi como si ese fuese el carisma fundamental legado por Maciel. No es verdad. El comunicado lo deja claro: La necesidad de redefinir el carisma de la congregación de los Legionarios de Cristo, preservando el núcleo verdadero.

Maciel copió  la militancia de los jesuitas (“Compañía de Jesús”, en su sentido militar), y de la Acción católica (sus miembros se definen a sí mismos como “militantes”). Para él esto era sólo algo instrumental, un estilo o impronta para alcanzar el verdadero fin del Regnum Christi: la captación de líderes. (Y aunque la letra no lo diga, líderes económicos, nunca líderes del mundo obrero o de clases bajas). Con suma ignorancia de la Historia de la Espiritualidad, Lucrecia Rego afirma: El carácter militante es el que distingue a la Legión del resto de las congregaciones y el que distingue al Regnum Christi del resto de los Movimientos.

Los Estatutos del Regnum Christi comienzan así:

1. El Regnum Christi es un Movimiento militante de apostolado que busca ardientemente la instauración del Reino de Cristo entre los hombres… Los miembros del Movimiento Regnum Christi trabajan por la instauración del Reino de Cristo en la sociedad a través de sus apostolados específicos: 1. La captación y formación de grupos selectos de líderes, hombres y mujeres, de las diversas ramas de la sociedad…

Lo específico y propio del carisma legionario es, pues, la captación de líderes económicos, y la revisión de las Constituciones que anuncia la Santa Sede, sin duda, incluirá este punto. El comunicado dice que “se nombrará un delegado y una comisión de estudio de las Constituciones”. Cuando la Santa Sede habla de “núcleo verdadero”, quiere decir que ese aspecto del carisma es “válido”, frente a los aspectos inválidos que necesitan revisión.

Esta mujer, antes de comentar nada sobre el futuro de la Legión, debería decirnos si se retrae o no de las ofensivas palabras que escribió hace un año sobre Marcial Maciel: No llevo su sangre en mis venas, pero gran parte de lo que soy (casi todo) se lo debo a él. Sí, el P. Maciel es mi padre (Nuestro Padre, como cariñosamente le llamamos los miembros del Regnum Christi) y lo digo con mucho orgullo. Mi cerebro está lleno de los pensamientos que él me enseñó; mis palabras están contagiadas de las palabras que desde niña leí en sus cartas, al grado que a veces confundo las suyas con las mías; mi espiritualidad es la espiritualidad que él me enseñó a desarrollar; mi vida de oración es tal como él me enseñó a orar; mi corazón siente tal como él me enseñó a sentir, siempre poniendo a los demás antes que a mí. Soy, sin lugar a dudas, una auténtica hija del P. Maciel.

Esto es lo que dice el Comunicado de la Sede Apostólica sobre el padre espiritual que tanta santidad enseñó a esta pobre mujer: La visita apostólica ha podido comprobar que la conducta del padre Marcial Maciel Degollado ha causado consecuencias serias en la vida y en la estructura de la Legión, hasta el punto de que requiere un camino de profunda revisión. Los gravísimos y objetivamente inmorales comportamientos del padre Maciel, confirmados por testimonios incontrovertibles, representan, en algunos casos, auténticos delitos y manifiestan una vida sin escrúpulos ni auténtico sentimiento religioso.

¿Y si resulta que todo lo que Lucrecia Rego ha aprendido y asimilado de Maciel está falto de un auténtico sentimiento religioso? ¿Y si resulta que es fariseísmo puro? Pero ella sigue pensando que no tiene nada que cambiar, y que todos los que denunciamos la posición actual de la Legión de Cristo somos enemigos de la Iglesia. También eran enemigos diabólicos los que denunciaban la pederastia y las inmoralidades del fundador. Lucrecia Rego debería pedir perdón a las víctimas de Maciel y reconocer su torpeza.

Pero ella es sólo la voz pública de esa mentalidad todavía predominante entre los legionarios y miembros del Regnum Christi. Todos ellos, a pesar de lo que les diga la Santa Sede, se sentirán siempre hijos espirituales de “Nuestro Padre”. Y el primero de todos los que se sienten así es Álvaro Corcuera, el Director General. Si los Legionarios no han publicado en sus webs el Comunicado y simplemente remiten a su versión oficial en italiano, es porque no quieren que sus miembros se enteren. 

Precisamente por este motivo el Comunicado de la Santa Sede afirma que la Iglesia tiene la firme voluntad de acompañarles y de ayudarles en el camino de purificación que les espera.

Lucrecia Rego debería aceptar que necesita de esa purificación, y que ha hecho el ridículo más espantoso defendiendo machaconamente la herencia espiritual de su amado e idolatrado fundador.

Jesús González Pérez para Todomaciel

03/05/2010 at 12:04 PM 59 comentarios

Ni una palabra de disculpa para los Legionarios de Cristo estuprados por Maciel

En la entrevista que el P. Álvaro Corcuera ha realizado a la revista Milenio no menciona a las otras víctimas, las decenas de Legionarios que todavía hoy son sacerdotes de la Congregación, y siendo víctimas de abusos sexuales por parte de Maciel, han pasado su vida amordazados por un voto de silencio y contemplando cómo sus hermanos Legionarios endiosaban al hombre que les estupró, sin posibilidad de desahogarse ni siquiera con su Director Espiritual. ¡Menuda madre es la Legión, que olvida a los que más han sufrido entre sus hijos, solamente porque son servidores fieles y sumisos!

maciel alvaro

La mención del P. Álvaro a las víctimas fue:

“En México le pediré perdón a cada uno”

Nos dijo el viernes el vocero de la Legión, Javier Bravo, que habías ofrecido disculpas, en privado, a tres de las víctimas de Maciel. ¿Lo seguirás haciendo?
Sí. Yo tenía esa intención cuando fui a México. Pero se desató todo esto que hemos vivido en los días últimos en México.

¿Con quién hablaste?
Con el padre Félix Alarcón, que fue de los primeros que denunció estos actos. Lo fui a visitar a Madrid. Estuve un buen tiempo con él. Encontré una respuesta realmente extraordinaria, de un hombre muy bueno. Él me dijo: “Tú no hiciste estos actos”. Yo le dije que experimento la necesidad de acompañarle, de pedirle un perdón por lo que estos actos pudieran implicar, por no haber creído, porque el padre Maciel había negado estos actos. Luego he tenido algunas conversaciones con otras personas, con otros padres que me han pedido privacidad. He encontrado respuestas muy positivas. Tuve la oportunidad de hablar dos veces por teléfono con Juan José Vaca, un hombre que admiro, al que había conocido un poco antes de que yo fuese Legionario de Cristo. Y también dos conversaciones breves con don Saúl Barrales, que me apena muchísimo su enfermedad: creo que es un extraordinario hombre. Apenas pueda ir a México, desde luego que quiero acercarme a las demás personas, que aprecio profundamente y estoy seguro que necesitan una palabra y una manifestación de cercanía.

Una de esas personas es José Barba, el líder del grupo. Él dijo el viernes que en el comunicado no está explícito el perdón para ellos.
Yo creo que hay otras personas también que han sido afectadas por estos hechos tan tristes, tan difíciles. Me parecía difícil enumerar a todas las personas. Pero desde luego al padre Félix Alarcón, al licenciado José Barba, a Saúl Barrales, a Alejandro Espinosa, a Arturo Jurado, a los hermanos Pérez Oliveros, a Juan José Vaca. Y también es una cosa que veo providencial, desde los ojos de la fe y el lado humano, a Francisco González Parga. Cuando yo estaba en Irlanda hace muchos años tratando de aprender inglés, él fue el primero que me habló de la vocación sacerdotal. Le tengo una profunda gratitud, porque soy muy feliz como Legionario de Cristo, soy muy feliz con mi sacerdocio.

31/03/2010 at 10:49 AM 17 comentarios

P. Alfredo Torres, L.C.: “Yo lo sabía todo, pero si lo contaba no me iban a creer”

El octogenario P. Torres, sacerdote mexicano y Legionario de Cristo desde 1946, fundador del “Frente de Madrid”, ha contado en distintas ocasiones a sus compañeros que tenía conocimiento de los deslices del fundador desde siempre, pero no decía nada porque nadie le iba a creer y Maciel le iba a castigar.

 

Con esas declaraciones el P. Torres se convierte en el adalid de los cómplices y encubridores de Maciel. No puede haber más hipocresía en sus palabras. Los que fuimos novicios de la Legión le escuchamos contar que a “Nuestro Padre se le aparecía el diablo”, que tenía visiones de místico, que se desmayaba porque no comía de las penitencias que hacía.

En sus comentarios y conferencias, el P. Torres cerraba sus ojos, elevaba la cabeza y enfatizaba con sus largas manos. Entonces te decía con su tono de voz grave y profundo: Nuestro Padre es el legionario más pobre de todos, porque no se guarda nada para sí. Todo lo que consigue lo pone al servicio de la Iglesia. Cuando viene a Madrid le llevo a comprar ropa, porque no tiene nada… ¡Con cuánta resignación sufrió la maledicencia que le hicieron en los años 56 al 59! ¡Y siempre perdonó a sus acusadores!

Al haber confesado que mentía, ¿no debería el P. Torres pedir públicamente perdón a todos los que recibimos de él orientación moral, a todos a los que nos incorporó al Regnum Christi? ¿Y a los Cárdenas de Saltillo, a los que sacó millones de pesos? Nos engañó y manipuló vilmente.

Torres, Garza, Maciel, Bernal

De izquierda a derecha: P. Alfredo Torres, P. Luis Garza, P. Marcial Maciel, Mons. Jorge Bernal

¿Cuántos P. Torres hay en la Legión? Sin duda muchos: Mons. Jorge Bernal, el P. Mora(+), El P. Faustino Pardo(+), los hermanos Samaniego, Cristóforo Fernández, Carlos Skertchly, el P. Arumí (+) y el P. Lagoa (+), que envenenaban con laxantes a los visitadores del 56 para que no pudieran seguir con su investigación (Arumí lo contaba a los novicios como un ejemplo de obediencia heroica), el P. Penilla, los hermanos Izquierdo, la saga de los Sada Derby… y todos los secretarios particulares (qué pena da John Devlin, ¿cree alguien que no le haya contado las cosas a su cercanísimo P. Peter Coates?), todos los superiores mayores de la Congregación que disponían de una información y cercanía que otros no teníamos, y a esta lista se suman las decenas de sacerdotes legionarios que fueron víctimas del depredador sexual.

Aunque Álvaro Corcuera hubiera sido tan inocente como Evaristo Sada Derby, el Secretario General que tampoco “supo ver nada de lo malo”, es del todo imposible que no haya habido ningún legionario que contase la verdad al P. Álvaro Corcuera, Superior General desde enero de 2005. Todos ellos tenían la obligación, si no querían ser infieles a sus “normas”, de contar al Superior General todo aquello que pudiera dañar a la Legión.

Álvaro Corcuera ha mentido cuando ha declarado que no sabía nada hasta poco antes de morir Maciel. Es deplorable que unos hombres que han hecho voto de no desear cargos y dignidades estén haciendo tanto daño a sus hermanos legionarios, al Movimiento Regnum Christi y a la Iglesia, sólo por permanecer en un poder al que por simple higiene ambiental ya tenían que haber renunciado.

29/03/2010 at 11:02 PM 25 comentarios

Las otras víctimas de Maciel

León Klauze recoge en MILENIO el testimonio que transcribimos:

A mí nadie me cuenta lo que son los Legionarios de Cristo. Hace poco menos de 15 años conocí de cerca a una familia que —como muchas en México, España y América Latina— dedicó cuerpo y alma a difundir el mensaje del Reino de Cristo, el movimiento de apostolado creado por Marcial Maciel para reclutar hombres y mujeres dispuestos a “consagrar” su vida al servicio de la Legión. La mayoría de los jóvenes del Regnum Christi eran, en mi experiencia, de sectores sociales acomodados. La familia de mis amigos incluía a tres hijas, criadas bajo el más estricto esquema de valores, todos desde y para las enseñanzas de Maciel. Tuve el gusto de ser amigo de la hija mayor, una joven mujer con un círculo amplio de afectos, aficionada al baile y al canto. Apenas terminó la preparatoria, la chica en cuestión decidió “dar un año”, literalmente entregar 12 meses al apostolado del Reino de Cristo. A lo largo de ese año, a través de correspondencia primero habitual y luego obligadamente esporádica, pude atestiguar una transformación aterradora. Aislada por las reglas —las llamadas de familia y amigos restringidas y reguladas como en un sistema carcelario, la correspondencia leída previamente por algún “superior”— mi amiga poco a poco comenzó a desaparecer: su tono, su discurso y sus anhelos originales fueron reemplazados por los de un autómata. Aquello, para mí, no fue un año de apostolado durante el que se confirmó una vocación; fue un proceso de adoctrinamiento, un perverso lavado de cerebro. Al final, mi amiga decidió “consagrar” no sólo un año sino todos sus años al movimiento. Una de sus hermanas le siguió un par de años después.

Pero el proceso de deshumanización no terminó con la consagración. Con el paso del tiempo conocí las reglas que mi amiga y todas las demás señoritas consagradas soportaban. Desde un principio se recrudecieron la restricción y la vigilancia a las llamadas telefónicas. Las chicas tenían derecho a un número limitado de pertenencias, incluidas fotografías. El correo (en aquel tiempo no había versión electrónica) era intervenido. La vestimenta casual era inaceptable: las señoritas eran obligadas a vestir atuendos que, a mi parecer, recuerdan a una burka occidentalizada. Muchas terminaban por trabajar lo más lejos posible del seno familiar (mi amiga fue a Chile; su hermana, creo, a Irlanda). Recuerdo que las reglas para las visitas en persona en aquellos primeros años de “consagración” eran igualmente perturbadoras: un par de episodios de convivencia al año con lineamientos estrictos. En suma, las señoritas desaparecían, para cualquier consideración práctica, del entorno familiar, el mismo, por supuesto, que había financiado con puntualidad a la Legión y entregado su prole al movimiento. Según creo recordar, tampoco recibían autorización para asistir a fiesta alguna en sus lugares de origen fuera de fechas establecidas. Si alguien se casaba, si un niño nacía, si la familia estaba de plácemes: nada importaba —y quizá sigue sin importar. Las consagradas eran simplemente secuestradas para reafirmar una “vocación” que, de no preexistir, seguramente terminaba, digamos, por germinar.

ordenaciones sacerdotales

Nada de esto tendría mayor importancia, claro, de no ser por el hombre detrás de esos valores y sistema disciplinario. Ese es, me temo, el corazón del asunto. En casa de mis amigos, como en la de cualquier auténtico miembro de la Legión de Cristo, Marcial Maciel no era sólo el fundador del movimiento: era el dogma mismo. Con un respeto que rebasaba incluso a la figura papal, a Maciel se le llamaba “nuestro Padre”. Y eso era: el auténtico “alfa y omega”. La Legión y su padre fundador eran —y siguen siendo— uno mismo. Los Legionarios no pueden argumentar que es hora de “pasar la página” cuando Maciel era el libro entero. Para limpiar su nombre, la Legión debe, antes que nada, reconocer la importancia capital e ineludible de Marcial Maciel. Será una tarea difícil. No es lo mismo extirparse un tumor que arrancarse por entero la columna vertebral podrida. Pero de ahí debe partir cualquier discusión de las deudas de la Legión no sólo con las víctimas de abuso sexual de Maciel sino con las miles de mujeres y hombres que consagraron sus vidas en defensa de un movimiento creado y guiado por un monstruo hipócrita y cruel.

23/03/2010 at 10:10 AM 14 comentarios

El vaticano confirma que Maciel abusó de menores

El juez del Vaticano encargado de analizar los casos de abuso sexual a menores cometidos por sacerdotes, Charles Scicluna, aclaró que la sanción impuesta en 2006 a Marcial Maciel, fue por encontrarlo culpable de pederastia.

 

En una entrevista sobre sacerdotes pederastas, Scicluna dijo: “Se emanan contra ellos normas administrativas y disciplinarias, como la obligación de no celebrar misa con los fieles, de no confesar, de llevar una vida retirada y de oración”. “Hay que reafirmar que en estos casos, entre los cuales hubo algunos de gran impacto, de los que se han ocupado los medios de comunicación, no se trata de absoluciones”. “Ciertamente no ha habido una condena formal, pero sí a una persona la obligan al silencio y a la oración, será por algo”. 
Fuentes confidenciales del Vaticano confirmaron que, con esa frase, Scicluna se refirió en específico al caso de Maciel.

image

15/03/2010 at 11:47 PM 16 comentarios

Maciel: el hijo pródigo y su hermano mayor

En las misas de este domingo de cuaresma se lee la perla de los pasajes evangélicos, la Parábola del Hijo pródigo.

Maciel encarnó en su persona a cada uno de los hermanos de la parábola evangélica. Fue tanto un pródigo de despilfarros y prostitutas como ese hermano mayor que nunca abandonó el hogar paterno. Precisamente por eso, este pródigo no podía tomar el camino de retorno,  ni siquiera en los estertores de su muerte, porque él siempre había estado sirviendo al padre con ortodoxia exquisita. ¿A dónde iba a volver, si nunca se había ido? Él era un hijo ejemplar cuya labor en la hacienda había producido resultados admirables.

Como esos fariseos a los que Jesús dirige su parábola, Maciel estaba en la casa del padre, pero no en comunión con el Padre. Al contrario, aún en sus servicios más heroicos, estaba tan alejado como ese huidizo hermano que llevaba en su misma piel. Intentar encontrar en este Maciel cumplidor a un hombre iluminado por Dios es como pensar que el hermano mayor de la parábola complacía al padre, es asumir una visión farisea de la fe, exactamente la visión del cristianismo que tienen los superiores de la Legión de Cristo.

14/03/2010 at 8:46 AM 2 comentarios

Entradas antiguas Entradas recientes


Entradas recientes

Historial

Feeds

  • 340,343 visitas

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 27 seguidores