Vocabulario legionario para olvidar I

07/04/2009 at 3:59 PM 4 comentarios

Un pseudo-fundador con criterios de Tartufo no podía dejar de crear un vocabulario propio evangélicamente del todo impropio. Aquí va una decena de términos que los visitadores harían bien en desterrar de la jerga legionaria:

 

– Silencio absoluto: Es el silencio mayor de las órdenes religiosas, el tiempo del día en el que está prohibido del todo hablar. No parece malo que en una comunidad la noche o los días de retiro se pida silencio para favorecer el encuentro con Dios, pero los legionarios usan,de forma farisea, libretitas con las que ponen por escrito lo que quieren decir y así no “faltan al silencio”. Algunos novicios gastan una libreta por semana para escribir cosas que no dicen por guardar el silencio. Como tienen prohibido hablar en las escaleras, los más cumplidores suben y bajan constantemente pisos con la sola intención de decir cuatro palabras.  

– “Estar fuera de la voluntad de Dios”: Quien no cumple el reglamento está fuera de la voluntad de Dios. Si usted va al baño después de las oraciones de la noche está fuera de la voluntad de Dios y no ha sido previsor, si llega cinco minutos tarde al estudio está fuera de la voluntad de Dios, si rompe el silencio para pedir un papel a un compañero, está fuera de la voluntad de Dios, si fotocopia un folio sin permiso o si gasta en un café sin haberlo solicitado, está fuera de la voluntad de Dios, si no informa al superior diariamente de cómo le ha ido el día y lo que ha hecho, está fuera de la voluntad de Dios. Fuera de la voluntad de Dios no hay gracia, no hay mérito, no hay salvación.

– “El usted”: Marcial Maciel era el único legionario que llamaba a todos los demás de “tú”, siempre y en toda ocasión. (Por ser mexicano, para el plural usaba “ustedes” en lugar de “vosotros”) El resto de los legionarios están obligados a usar el tratamiento de “usted” entre ellos con la finalidad de no dar lugar a excesos de confianza ni a amistades desmedidas.

Amistades particulares. En el fondo, los legionarios tienen prohibido tener amigos. Cualquier acto de confianza, cualquier secreto contado a quien no sea superior, cualquier relación que denote externamente una mayor afectividad por uno que por otro, es ajena al espíritu legionario. Al final, muchos legionarios traban amistad entre ellos, siempre de forma discreta, casi secreta, evitando llamar la atención públicamente. Aprenden a comportarse con doblez, en comunidad no muestran nunca sus afectos, en privado se desfogan poco a poco según van descubriendo que el otro comparte su “amplitud de criterios” para las confidencias. A pesar de todo esto, los legionarios leen Amicitia de Cicerón y reciben cursos de formación afectivo sexual. Pero lógicamente, lo interpretan todo a su manera, sin salir de sus criterios. No logran entender nada. Con los que no son “de los nuestros”, los no legionarios, pasa lo mismo. Ofrecen su amistad, su apoyo moral, su cercanía y cariño, siempre en función del fruto apostólico o económico que pueden sacar. No logran cultivar amistades verdaderas porque siempre cae por delante la losa de la Institución. A más de uno le han sacado de un país en menos de dos horas porque había exceso de confianza con determinado seglar (no hablamos ni nos referimos a nada que tenga que ver con la sexualidad. Nos referimos al ámbito de la amistad). A los legionarios les da miedo la auténtica amistad.

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Por fin, confiesan el pecado y piden perdón Vocabulario legionario para olvidar II

4 comentarios Add your own

  • 1. Sandra  |  21/08/2009 en 9:15 PM

    Recuerdo, que cuando daba clases en un colegio legionario, una compañera maestra le ofreció a una consagrada de su café helado que traía consigo a diario por la mañana; la pobre chica consagrada, tenía cara de antojo y era evidente que quería probarlo. Pero dijo que tenía que pedir permiso. Le habló por teléfono a la superiora para pedírselo y ella se lo negó. Regresó “conforme” diciendo que era una oportunidad para demostrarle su amor a Dios y aunque esto último sea muy válido espiritualmente hablando… me parece exagerado tener qué pedir permiso para PROBAR un café!!!!!! Ese sentido de DEPENDENCIA, es un control absoluto. Son peor que robots. Pierden autenticidad. Dejan de ser personas. Incluso en Misa, todas deben hincarse con la misma rodilla y poner sus manos igualitas, no pueden subir los codos al reclinatorio, … yo no entiendo nada de eso, y soy católica, pero … está terrible. Dios nos ama a cada uno con nuestra manera de ser diferente a otros, por ser auténticos. Y ellas criticaban tanto a mis ex-alumnas porque decían que todas se peinaban y se vestían iguales… Y ELLAS???

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  • 2. Edmond Ritter  |  09/08/2009 en 7:11 PM

    Muy bien. Pero el lenguaje legionario es todavía más pernicioso. En el fondo se vive en la Legión — aunque pocos de den cuenta — una idolatría en la que la Legión (y “el fundador” cuando estaba en vida) suplen a Dios y la Iglesia. No voy a probarlo aquí, pero pudiera armar un argumento fuerte a partir por ejemplo de las llamadas “Normas de Urbanidad” y la “Constituciones”. En la Legión, la “caridad” es sobre todo caridad hacia la Legión por encima de todo, y la caridad hacia el prójimo es reducida a buenas modalidades y jamás darle dolor. De aquí que no se debe criticar jamás: se pierde el sentido de crítica como “discernimiento de la verdad” (cosa muy buena), reduciéndose a hablar mal del prójimo (que por cierto está mal); poco queda para justificar el cuarto voto, ya abolido por Benito XVI, que prohibía criticar a superiores como una exigencia connatural de la caridad. Dense cuenta de cómo la caridad queda separada de la Verdad: Cristo queda desgarrado en dos ya que Él dice “Yo soy el Camino, la Verdad, y la Vida (la Vida de Dios es Amor). Es una violencia hecha al mismo Evangelio decir que la virtud especificante de la Legión es la caridad, y luego arrancarla de la Verdad.
    Otro abuso del lenguaje es el uso de la palabra “discreción”. Sí, la discreción es virtud cristiana, pero en la Legión, en su práctica, la considero encerrar un código de honor entre espías, y digo “honor” con ironía. Los legionarios no pueden hablar de sus intimidades con sus prójimos: es siempre una indiscreción. No tiene más a quien dercírselas que al superior. Estamos bien controladitos. Y si desesperados hablamos al prójimo de nuestras cosas íntimas porque no podemos con el superior, éste caro — con “discreción” y espíritu de “dependencia” — saldrá corriendo al superior para informar. Estamos en una secta y punto. Baste por ahora, por cierto el tema es bien amplio.

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  • 3. enzo casiraghi  |  03/08/2009 en 7:30 PM

    Temabién te felicito por el artículo, es bastante cercano a lo que vivimos desde dentro…

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  • 4. Indiana  |  25/07/2009 en 7:31 AM

    Excellente articulos. Unos de los mejores que he leido hasta hoy sobre los problemas de fondo de la Legion de Cristo! Tambien se podria anadir “los enemigos de le Legion” y “el mondo”, medios para justificar muchos aspectos de la disciplina religiosa!

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