Reconvertir la Legión III

08/08/2009 at 9:50 AM 16 comentarios

Tras la remoción de todos los superiores mayores de la Congregación y la necesaria reforma del Sistema de Gobierno que descentralice el poder en la Congregación, se debe dar el imprescindible paso de la DESREGULACIÓN. En otros términos, se debe superar el fariseísmo legionario.

 

Los legionarios de Cristo son los nuevos fariseos. Su fariseísmo ha sido inculcado e institucionalizado por el mismo Marcial Maciel, y es la muestra más clara de que este embaucador no fue un auténtico fundador. Un fundador busca llevar a cabo un proyecto inspirado por Dios. Maciel se inspiró en su propia mente empecatada, pero nunca se dejó inspirar por el Espíritu Santo.

Hablamos de fariseísmo, no sólo porque a Maciel se le pueden aplicar de principio a fin todas las etiquetas que Jesucristo puso a los fariseos: raza de víboras, sepulcros blanqueados, hipócritas, limpiáis el plato por fuera pero vuestro corazón está lleno de podredumbre…, sino también porque la vida legionaria está sometida a un régimen normativo tan extenso que desborda con creces los 618 preceptos fariseos.

Para los legionarios todas las indicaciones de los superiores tienen carácter normativo, es decir, se observan como leyes a las que uno debe someterse sin desviarse un ápice de ellas, por fidelidad a Dios, sin juzgarlas ni criticarlas, ni externa ni internamente. “Los deseos de los superiores son órdenes”: Y esto no es un eslogan para promover la virtud de la obediencia, sino una realidad normativa, pura y dura: las consecuencias son despóticas y manipuladoras. El problema de fondo no está que los legionarios hayan desarrollado un sinfín de textos normativos, sino en que dan valor normativo a todos los aspectos de la existencia. Toda la vida se encuentra híper-regulada. Debes levantarte de la cama de un salto a la consigna de “Venga tu Reino”. Si titubeas, ya eres infiel. Luego, medio sonámbulo, un precepto te indica que debes recitar el Te Deum. La norma te dice la forma de proceder en  tu aseo y cada prenda de ropa que vistes está regulada. Un mandato te dice que no uses pañuelos de papel, otro que lleves el pelo peinado siempre con la raya a un lado…

Los legionarios dan la impresión de haberse quedado en los cincuenta, por la regulación de su porte externo y de sus atuendos (pelo corto, pero no demasiado, y siempre raya a la izquierda. El traje abrochado y cruzado, según la moda de aquellos años). Más ridículas están las consagradas, con el pelo cortito y vistiendo como si estuvieran en los sesenta, cuando se reguló su aspecto externo. La falda larga es obligatoria para todo, también para hacer deporte y salir a la montaña. El día que veamos a una jovencita del 3GF con pantalones, podremos decir que la la Legión va recuperando el sentido de la realidad.

Luego, durante el día, debes cuidar la regla de rezar siempre en la postura establecida, con las oraciones establecidas, en los tiempos establecidos. Si te distraes rezando –les enseñan a los novicios- debes dedicar el tiempo de descanso a recuperar la oración; pero para usar el descanso en algo que no sea pasear con otros hermanos por los jardines, debes pedir permiso. Así que todos los días tienes necesidad de acudir al superior para cualquier minucia. Si eres un poco expeditivo y no te gusta perder tiempo (la cola frente al despacho del superior es habitual), el único remedio que te queda es ser infiel y no avisar de las cosas. Por otro lado, si no quieres estudiar, una escusa perfecta es hacer cola frente al despacho del superior durante el tiempo de estudio. Quedas bien.

Con este sistema de vida, llevado al extremo como lo llevan, la conciencia religiosa se atrofia porque se termina perdiendo la libertad interior para discernir. La figura del superior se vuelve tan “imprescindible” para poder desarrollar la propia vida religiosa que se crean vínculos afectivos desordenados y falsos, ya que estos afectos nacen de la necesidad de tener confianza y estar a bien con quien dirige hasta los aspectos más minuciosos de tu vida. Sólo considerando esta dependencia psicológico-afectiva del superior se logra entender que los abusos sexuales de Marcial Maciel se mantuviesen durante años, sin que los mismos estuprados tuvieran fuerza psicológica para evitarlo. Estaban terriblemente manipulados, no directamente por Maciel, sino por el sistema legionario.) Cuando eres adolescente (apostólicos, novicios) llegas a desarrollar hacia el superior una relación de afectividad-obediencia tal, que éste se convierte para ti en un pequeño dios. Es muy frecuente entre los apostólicos y novicios jóvenes el equívoco de dirigirse al superior diciéndole: “papá”).

Muchos legionarios dejan de realizar actividades y de desarrollar aspectos de su personalidad por no enfrentarse al complicado tramado normativo que se debe sortear para hacer cualquier cosa no habitual. Si quieres atenerte a las reglas, no podrás hacer auténticas amistades ni fuera ni dentro de la Congregación. Tampoco podrás ayudar eficazmente a una familia con problemas. Pronto tendrás que romper unas cuantas normas y se te verá como “sospechoso” (Normas de avisar si llamas a alguien, de contar al superior lo que te cuentan, de llegar a la hora, de rezar a la hora, de no moverte de los lugares establecidos, de ir siempre con un compañero a cualquier sitio, etc.) Tampoco podrás desarrollar determinados deportes o actividades. Si al superior le gusta esquiar, toda la comunidad irá a esquiar, pero como al superior no le guste, entonces sólo te vale alguna artimaña apostólica: lo mejor será conseguir tres o cuatro amigos de mucho dinero a los que acompañar a Baqueira “por puros intereses apostólicos”. Si no encuentras esos tres o cuatro amigos de dinero, estás perdido, no pintas nada en la Congregación ni podrás hacer nada de puertas afuera. (Arrimarse a un rico es la mejor escusa que un legionario puede tener para lograr del superior una “excepción” a la norma.)

Hemos dado en otro problema serio de la Congregación: los agravios comparativos. A los que tienen amigos potentados, a los de buena cuna, a los simpáticos o emprendedores, se les permite relativizar el reglamento para que puedan cuidar sus fecundos “contactos apostólicos” y se les deja vivir a su aire, pero al más mediocre, al que no destaca por ser guapo o simpático, nunca se le concederán permisos especiales. Al principio lo aceptas con humildad, pero con el tiempo, te sabe mal que al otro sí le den permiso.

Y así llegamos al siguiente aspecto del fariseísmo legionario: como es imposible cumplir todo, el superior puede dispensar arbitrariamente de todo, de lo grande y lo pequeño, según su criterio y conveniencia. Una de las frases más usadas entre ellos es: “Aunque esto no es criterio, lo hacemos porque estamos en fundación”. Así las cosas, no tienes más remedio que “caerle simpático” al superior si quieres salirte con  la tuya.

La conciencia termina hecha trizas. Como es imposible vivir “dentro de la voluntad de Dios”, es decir, sin incumplir ninguna norma e indicación, al final todas las indicaciones se hacen relativas y se actúa con una doblez inculcada. Aunque sin alcanzar ni de lejos los parámetros de Maciel, todos los legionarios terminan llevando una “doble vida”, una especie de doble contabilidad espiritual. Los legionarios acaban relativizando las normas, todas, sin distinguir qué es importante y qué no. Además, siempre han contado con el ejemplo negativo de su fundador, a quien veían al margen de la regla institucional (usaba el tuteo, vestía de laico, cruzaba las piernas, se hospedaba en hoteles, no rezaba lo que todos, su comida era especial, etc.). “Nuestro Padre no vive como legionario”: esta es la convicción a la que llegaban los sacerdotes después de algunos años de vida en la Congregación.

Con este sistema, una minoría de legionarios se vuelven escrupulosos: legionarios que queman su vida en la esterilidad porque nunca incumplen el más mínimo precepto, lo que hace de ellos seres inútiles para cualquier acción evangelizadora, pues su única ocupación mental es el no incumplir nada de lo establecido. Su temperamento se vuelve abúlico, pierden radicalmente el libre arbitrio y la capacidad de tener empatía hacia cualquier persona, incluidos sus compañeros. Todos alaban su exquisita fidelidad pero nadie quisiera estar en su pellejo. No obstante, la mayoría de los legionarios optan por el camino natural de no hacer caso de nada.

Al avanzar en este sistema de vida, el legionario se encuentra en una situación de alienación ante la que sólo hay una puerta de escape: organizar su vida y su actividad apostólica lo más al margen que se pueda de la Comunidad y de la Institución. ¡Huir del reglamento! Pero esta puerta de escape sólo está al alcance de los sacerdotes que llevan muchos años y han echado tal pulso a la Congregación que se encuentran en situación de terrible desgaste psicológico, moral y espiritual. Ahí están todos los desterrados a las misiones de Quintana Roo, o también esos vástagos de una acaudalada familia madrileña, varios de los cuales han necesitado tratamiento psiquiátrico a causa de la machacona presión institucional. Ahí están esos otros a los que se les separan de las “comunidades”, muchas veces después de haberles endiosado, porque “han dejado de seguir la metodología”. Pobre Director Territorial de Europa…, pobre Coordinador local de Apostolado en Roma… ¡Han acabado psicológicamente rotos tras el pulso a la Congregación! Y la lista es larga. Un día contaremos la forma en que Maciel expulsó injustamente de su Congregación al Decano de Filosofía del Ateneo Regina Apostolorum, acusándolo de hereje.

El “Corpus normativo” al que se somete un legionario de Cristo lo constituyen los siguientes textos: las Constituciones, el Manual de Principios y  Normas, el Manual de Normas de Urbanidad, el Manual de oraciones, el reglamento (conjunto de horarios que regulan la actividad en un determinado centro), las “variandas” al reglamento (cambios en el horario ordinario que se publican en un tablón de anuncios, casi diariamente), los avisos que obligatoriamente da cada quince días el superior para corregir desviaciones en el cumplimiento de las normas; y las normas de los tres Capítulos Generales que han tenido. Además, los deseos que pueda expresar públicamente el propio superior o las normas organizativas que dé ese superior.  En conjunto, miles de reglas a las que se da “carácter normativo” en el sentido más jurídico del término, normas que dictaminan minuciosamente cómo debe comportarse un legionario y que cuadriculan la vida religiosa y apostólica. Por ejemplo, las normas de urbanidad prohíben cruzar las piernas cuando se está sentado. Obligan a limpiarse con la servilleta antes y después de beber agua. Si un legionario incumple estas normas, puede ser llamado al orden por el superior, corregido por los compañeros en el tiempo quincenal destinado a la “corrección fraterna” y lo peor, en su fuero interno el legionario que incumpla esas normas se sabe “fuera de la voluntad de Dios e infiel”. Los principios y normas regulan todo, por ejemplo, cómo debe ser el trato con los “extraños”, e indican que está prohibido ir a comer a casa de una misma familia más de una vez al año o que el legionario no se quite nunca la chaqueta en esa comida familiar. GRABADO MACIEREspecialmente tediosas son las normas que impiden comunicarse con las Consagradas, aun cuando se desarrollen apostolados en común.

Pero seguramente, las reglas más bochornosas que han emitido los legionarios son las que regulan el trato con la propia familia limitandolo al máximo. No hay un solo legionario que no haya sufrido por esas absurdas normas.  Si algo define a la familia es la espontaneidad y en cualquier comunidad religiosa es necesario un orden en la comunicación con los familiares, pero lo de los legionarios es enfermizo. Responde a la necesidad que tenía Maciel de que sus concubinos no se fueran de la lengua.

Para quien no lo ha vivido, es difícil entender hasta qué punto este normativismo marca la vida espiritual y la propia personalidad. La interioridad termina yendo por una senda distinta a la vida externa. Aprendes a comportarte de una manera en comunidad, y de otra cuando estás solo. Aprendes a dar recetas para todo, pero no eres capaz de entender los porqués de tus propias recetas. Ni siquiera puedes comprender la Palabra de Dios y ésta no llega más que a calar superficialmente, pues siempre hay algo por encima de ella: las normas, que hacen innecesaria o extravagante cualquier reflexión personal sobre la Biblia. 

Los Legionarios de Cristo son los nuevos fariseos. La Santa Sede debe acabar con todo este sistema, fruto de una mente perversa que pensaba que todos sus legionarios tenían un corazón tan depravado como el suyo.

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El pseudo-fundador y los cofundadores La verdad sigue abriéndose camino

16 comentarios Add your own

  • 1. Daniel  |  20/01/2011 en 4:54 AM

    Disculpen no se exactamente de que se habla aqui ni me importa pero en mi Iglesia ya va a llegar el punto en que las personas van a ir a misa en calzones y nadie hace nada, incluido yo, en fin pedir compromiso y plantearse las cosas como son, respetar la casa de Dios, respetar Jesus Eucaristia (no comulgar en manos) algo para meditar miren a la Virgen del Perpetuo Socorro, noten que los Ángeles llevan los instrumentos de la crusifición en las manos pero CON UN PAÑO, ¿como osaremos nosotros en tomar el cuerpo de Cristo en manos cuando ni los ÁNgeles se atreven a hacerlo?

    Dios los bendiga…

    Responder
  • 2. Joshua Iraolagoitia  |  26/03/2010 en 6:51 PM

    Yo estuve un par de años como seminarista diocesano, becado en el Mater Ecclesiae de Roma y leyendo el artículo no sólo he podido entender las actitudes de mis “formadores” legionarios sino también el efecto devastador que causó en mí.
    Ahora soy sacerdote en México, pero sigo luchando por recuperar mi salud psicológica.
    Gracias por escribir este artículo!

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  • 3. eduardo azael martinez  |  14/11/2009 en 10:42 PM

    ESTOY DE ACUERDO QUE MACIEL FUE UN PERVERTIDO.
    YO FUI UN DEFENSOR A DIESTRA Y SINIESTRA.

    LO UNICO Q PUEDO DECIR ES QUE TODA LA OBRA SE HIZO GRACIAS A LOS VERDADEROS LEGIONARIOS, NO FUE POR OBRA DE DIOS A TRAVES DE MACIEL.

    MACIEL ES UN HIJO DEL DIABLO, PERO LOS LEGIONARIOS SEGUIRAN MEJOR SIN EL.

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  • 4. Tomás  |  06/10/2009 en 2:33 PM

    A Daniel:
    Me da mucha pena el que hayas tenido que sufrir los efectos nefastos de tus años de legionario durante varios años desde tu separación de la Legión. Recuerda que uno de los tíulos de Jesús es precisamente el de médico. Dondquiera que iba sanaba tanto de los males físicos, como psíquicos y espirituales. Pido a él que ponga en tu camino a alguna persona, sea terapeuta o director espiritual que te ayude a dejar plenamente atrás el mal que te causó el deplorable sistema legionario.

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  • 5. mauricio valdes  |  29/09/2009 en 9:11 PM

    definitivamente en el regnum christi hay muchas actitudes de secta.

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  • 6. Tomás  |  18/08/2009 en 12:16 AM

    Concuerdo plenamente con el análisis. Lo único que añadiría es que la hipocresía de los fariseos tan condenada por Jesús parece materia de canonización comaprada con la hipocresía de Maciel. Me acuerdo de las sesiones que daba a los que se iban a ordenar o algunas de las cartas que mandaba denigrando a sacerdotes que se enamoraban. Se burlaba de ellos diciéndo que querían tener a alguno que los llamara Papá. Si Jesús condenó con tanta fuerza y saña la hipocresía de los fariseso, ¿qué no diría de la de Maciel? Él condenaba lo él mismo hacía proyectándolo a otros. Mi impresión es que la Legión entera es una espiece de proyección de lo que él no es a la manera de una persona que padece de la tendencia de la tracción al mismo sexo. Esta persona tiende a idealizar y fantasiar sobre las cualidades que encuentra que no tiene y los encuentra en otro. Esto se encuentra desarrollado en la literatura seria y fiable sobre la homosexualidad.
    Por algo la Biblia llama a Satanás “el padre de la mentira”, y la única vez que aparece la palabra “legión en los evanglelios”, se reifere a los demonios. Jesús les dijo a los apóstoles cuando no pudieron ehcar un demonio de un niño, que ese tipo de demono se puede echar sólo con la oración. Creo que si se quiere salvar algo de la funesta herencia de Maciel (no la plata), hay que hacer muchas novenas y mucha penitencia.

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  • 7. Ignacio  |  12/08/2009 en 5:03 PM

    Para Vosliberabitveritas,

    Reconvertir es, en lengua española: “Hacer que vuelva a su estado,ser o creencia lo que había experimentado un cambio” según la RAE. Yo no uso conscientemente términos teológicos pues estudiar teología es una cosa y ser teólogo otra. Así que bueno, dirás que reconvertir es lo que escribes pero es lo que dice la RAE en sentido semántico. Reitero que la acepción que dais al término es equivodada para lo que queréis significar, y que entiendo. Pero bueno, que da igual.

    Sobre los DT´s. Yo hablo con datos y los quieres contradecir con apreciaciones subjetivas aludiendo a la categoría de anteriores directores territoriales. El de España, es cierto, antes de DT sólo había sido asistente de humanistas, de filósofos y rector en Salamanca, o sea, zarandajas según tu entender. No sabía que el P. Marcelino fuese DT en Italia (me tengo que actualizar), pero él, antes de sacerdote trabajó en el Cumbres de Rosedal y en el Centro Vocacional de León, o sea que poco, pero algo conocerá del cotarro. Y los datos que doy del DT de Brasil y de Chile/Argentina son totalmente veraces

    Y sobre tus predilectos directores territoriales: qué cargo ocupó el P. Acevedo antes de ser nombrado DT a inicio del 1980? Pues asistente de humanistas (en aquel entonces juniores) en Salamanca, donde llevaba trabajando desde hacía 10 años. O sea, que le dio el aire de Castilla mucho. Mal preparación para ser DT no debe ser entonces. Del P. Bannon ignoro sus méritos y preparación que le hacen acreedor de la “categoría” que le otorgas, y el querido P. Héctor Guerra, nunca hizo prácticas apostólicas, toda su vida antes de ser sacerdote la pasó en Roma donde fue asistente de filósofos y teólogos y cuando se ordenó sacerdote en 1981 sabes a dónde fue? No te lo imaginas? Pues sí señor, a Salamanca, donde fue asistente de novicios hasta 7 ó 8 años hasta que le nombraron DT de Europa.

    Mira podemos meternos en toda una serie de disquisiciones pero no tiene caso. Me asomo a este foro para tener otros puntos de vista que me enriquecen y cuando creo que puedo aportar algo lo hago. No tengo apodo que gire en torno a la verdad pero la busco. Y no me parece que lo que no es válido para el P. Delgado, el P. Marcelino o el P. Herrero sí lo sea para el P. Acevedo y P. Guerra.

    Apreciaría contrastar otros puntos de vista pues algunas aseveraciones que hacéis, como ya he expresado, creo que no se ajustan a la verdad.

    Salud a todos.

    Responder
  • 8. vosliberabitveritas  |  12/08/2009 en 8:31 AM

    Para Ignacio,
    Reconvertir no es volver a los orígentes, eso es en términos teológicos REFORMAR. Reconvertir es dar una nueva forma a algo que no sirve, que se ha quedado viejo u obsoleto, y hay que darle nueva forma para que vuelva a funcionar.

    Sobre los DT: mira Europa. El P. Delgado no es tan joven. Pero no había salido de Salamanca. No había visto ni un colegio ni un centro del RC en su vida. En Italia el P. Marcelino, igual. En América, yo en los últimos años no sé, porque ya no estoy ahí, pero mandaron a un profesor de Salamanca que no había salido de las clases de los humanistas. Los de ahora no sé, pero no son de la categoría del P. Bannon, P. Guerra, P. Acevedo.

    Sobre otro de tus comentarios: ¡claro que la legión tiene muchísimas cosas buenas, sino no habríamos estado ahí tantos años! Seguramente habrá que seguir escribiendo sobre aquello que nos gustaría que no perdieran nunca, que son tantas cosas. Si no fuese así, no hablaríamos de reconversión, sino de SUPRESIÓN pura y dura.

    Responder
  • 9. Ignacio  |  11/08/2009 en 8:13 PM

    Por ser algo más concretos en mi disentimiento de ciertas sugerencias para reconvertir la Legión. Por cierto si reconvertir es hacer volver a su estado original y, como parece y se afirma en el blog, las tropelías, de Marcial Maciel iniciaron desde que dejó el chupete , creo que hay que elegir otro verbo; bueno dejo las sutilezas semáticas.

    He revisado mentalmente la edad de los directores territoriales pues el autor de una entrada anterior afirma sin rubor y sin despeinarse que “son sacerdotes demasiado jóvenes, inexpertos, sin liderazgo, sin peso intelectual ni capacidad deliberativa”. Del liderazgo, peso intelectual y capacidad deliberativa no tengo elementos para juzgar como el autor de la entrada del blog. Conozco a varios de ellosy en todos los casos “se lo presumo”, pero reconozco que es discutible. En cuanto a la edad, realmente la cifras hablan por si solas. No sé la edad de todos, pero sí los años de sacerdocio: En Norteamérica, tiene 43 tacos y unos 12 de sacerdote, idénticos los del DT de Monterrey, 47 de edad el DT de México y 18 de sacerdocio, 50 tacos y casi 15 de sacerdocio el DT de Brasil, 52 tacos el de Chile/Argentina y 24 de sacerdocio. No sigo para no ser más cansino. A quienes se sugiere para ser directores territoriales, a la quinta del chupete? Al P. Gregorio? 47 años de edad en promedio y 15 de sacerdocio son pocos?

    No sé, me pierdo un poco cuando leo que “se han nombrado directores territoriales tibios, cuya única misión consiste en mantener a los religiosos fieles y entregados a las tareas apostólicas y evitar quejas o desmarques de la estrecha “metodología legionaria”. Esto ya es hilar muy fino y para mi no es y no tengo tantos elementos de juicio como el autor.

    Dejemos en paz a los visitadores hacer trabajo, hágamosles llegar sugerencias, información y demases, pero pretender teledirigir sus actuaciones me parece absurdo y es desconocer el ABC de cómo se cuecen las cosas en la Iglesia.

    Responder
  • 10. Ignacio  |  11/08/2009 en 7:53 PM

    Muy intersante el artículo.

    Disiento de ciertas sugerencias que en algunas ocasiones parecen un vademecum para los visitadores. Quizás es herencia leginoaria que para todo había instructivo. Quizás no.

    En Salamanca nos enseñaron aquello de “Totum capita, tot sententiae”. Yo también conocí hasta los tuetanos a la Legión, pasé la nada despreciable cantidad de 20 años desde el ingreso al noviciado y los últimos como sacerdote con cargos de gobierno de mediana responsabilidad. Busco la verdad sin apellidos, no me considero víctima pero me jode toda la que se ha montado en los últimos años y especialmente por la vida canalla del fundador. No obstante y subrayando la pésima catadura moral con que al parecer vivió el fundador haciéndonos creer a los demás como pardillos que su vida era paragonable a cualquuer santo fundador, yo rescato la formación y el know kow que dicen los cursis que recibí en los años transcurridos en al Legión.

    Salir de la Legión no fue fácil (que se lo digan a cualquiera que deja un curro al que se ha dedicado con vida y corazón por 20 años) pero para nada traumatizante. Si mi vida se ha visto condicionada por los años transcurridos ha sido en casi todo de manera postiva.

    Respeto y aprecio los testimonios desgarradores de quienes lo han pasado y pasan mal al haber dejado la Legión y a ellos les tasmito i solidaridad.

    Responder
  • 11. Ex2GM  |  11/08/2009 en 12:26 AM

    Me uno a todos los que han valorado muy positivamente este artículo. Como persona que ha estado muy vinculado al Regnum Christie durante más de 30 años, puedo confirmar que todo lo que dicen es tristemente cierto. Tengo un primo Legionario y veo reflejada en él esa pérdida de conciencia y lucidez moral. Él es de los que ‘persevera’ y considera que todo debe continuar como si nada, de los que no abjuran de Maciel, de los que piensan como ‘la otra hija de Maciel’ que ahora ha concedido una entrevista realmente escandalosa. Por favor, que este artículo sea hecho llegar a los visitadores.

    Responder
  • 12. Malu  |  10/08/2009 en 8:07 PM

    Este artículo me recuerda las varias veces que fui a Cotija a tomar el cursillo para formadoras de 7 dias.
    La primera vez que fui cumplí con todo: pláticas, meditaciones, rosarios, actividades, visitas en Cotija a la hermita, al panteón donde está la mamá de Maciel, a la escuela que tiene ahí la Legión, etc.
    Al final de esos 7 días súper intensos regresé a mi casa agotada.
    Las siguientes veces que fui me las arreglé para escabullirme de ciertas actividades, por supuesto que sin decirle a nadie, pero me iba a mi cuarto a descansar y a estar un rato a solas, porque verdaderamente es agotador poder cumplir con todo.
    Y siempre me quedaba un ligero sentimiento de que no me esforzé lo suficiente.
    De veras, es impactante cómo los Legionarios pudieron aguantar tanto, tratando de seguir el ritmo que les marcó un loco degenerado, bajo pena de que si no lo hacían se condenaban.

    Responder
  • 13. Daniel  |  10/08/2009 en 7:54 AM

    Gracias por escribir una de las mejores explicaciones del crisis interior que cada legionario tiene que enfrentar y sobrevivir mientras que no salga. Así es la vida interior del Legionario de Cristo y así será siempre mentras existe la Legión de Cristo. 10 años de esto mató a mi corazón y torturó a mi conciencia. Ya son casi 5 años que llevo fuera del instituto y no veo mucho sanamiento ni mejoramiento. Ya me casé, ya tengo un hijo precioso de casi 2 años, pero sigo con un corazón y un conciencia casi sin vida. Gracias, Legión de Cristo. Gracias, Nuestro Padre. Gracias, las reglas, normas, y directivos interminables que traté de observar escrupulosamente pero en fin resultaron imposibles de soportar. Gracias por este lío interior que aún no he podido arreglar. De verdad, gracias, gracias, gracias!

    Responder
  • 14. Edmond Ritter  |  08/08/2009 en 8:12 PM

    Caro Legionario:
    Supongo que lo eres ya que conoce hasta los tuétanos de la Legión, no menos que su patología, y al parecer no te resignas a dejar que la Legión muera.
    ¿Soy yo un Legionario? Ya te he tuteado. Un buen Legionario jamás tutea, ¿verdad? Está bien “programado” para usar el rígido “Usted”, hasta con los seres más cercanos en el mundo: sus compañeros de vida. Pues, ¿a quién más es cercano? No a su familia natural ya que no puede visitarla más que una vez cada 7 años. No le queda más familia que sus hermanos religiosos entorno, pero a éstos no se le puede tratar de tú. Así estamos bien sellados dentro nuestras conchas, la afectividad normal entre los hombres queda troncado “por amor a Dios”, ya que un pederasta no quiso que nos mostráramos ningún afecto: todo tenía que ser para él y sus inmencionable amores. Sí, efectivamente soy un Legionario, y reconozco a perfección la autenticidad de su testimonio y el acierto de su análisis. También conozco al neo sacerdote, P Dagoberto Gómez, con quien conviví en León Guanajuato cuando se estrenaba en sus prácticas como — ya ni me recuerdo — algo tuvo que ver en el Cumbres y creo que era el asistente de los niños del ECyD, colaborando con el P Santiago Pérez, director de la sección de jóvenes, y el viejo lobo de mar, el P Patrick O’Connell, sacerdote “normalísimo”, que me introdujo con suma amabilidad al arte fino de catar el whiskey irlandés y escosez. Bellos recuerdos…
    No conviene que diga mucho más. A algunos de los hermanos en Cheshire en la foto los conocí también en mis prácticas. (Tiene que ser el H. Luis Collantes el gordito que nos da la espalda. Era buena gente, nos dejó para irse con un seminario de alemanes. Un filipino entre alemanes: ¡será un cocktail maravilloso, una risada tras otra. ) Ésta es una foto vieja.
    ¿Quién seré yo? Un legionario actualmente como usted… un tanto fuera un tanto dentro. Fuera lo suficiente para no estar loco, dentro lo suficiente para interesarme en que va a pasar al “Titanic”. Puede escribirme por medio de mi amigo, Edmond. Es línea privada, pero tendré que ser cauto en cribarte, perdóname ya de antemano.
    Dios te bendiga, y creo que me perdonarás mi “indecente” tutearte. PE

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  • 15. Patricio Cerda  |  08/08/2009 en 8:02 PM

    Excelente análisis, claro como el agua…..Seguro que al que lo escibió lo condenarán por ser enemigo de la Obra de Dios

    Responder
  • 16. Trey  |  08/08/2009 en 6:51 PM

    Felicidades y muchas gracias por este brillante análisis que da en el clavo a la compleja y enfermiza realidad psicológica y práctica legionaria.

    Sin haber estado nunca en la legión, pero sí teniendo la experiencia por muchos años como cofundador profundamente comprometido del RC, puedo constatar que lo dicho aquí es absolutamente cierto y muy triste.

    Este artículo merece difundirse ampliamente y enviar a los visitadores apostólicos.

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