Reconvertir la Legión

I

Algunos creen que la suerte está echada: la decisión ya está tomada y la presencia de visitadores en la congregación es solo un trámite de decoro. La sentencia de muerte ya estaría firmada. No lo creemos. La supresión de la legión y su conversión en algo nuevo, desde fuera, a modo de tabula rasa, sería algo tan traumático y  terrible como fue la supresión de los templarios en el s.XIV. Dentro de seiscientos años se escribirían novelas y novelas sobre el tema, y a lo mejor hasta los legionarios zaheridos se convertían en una especie de masonería o algo así. No es un camino posible.

Los visitadores deben ayudar a los legionarios a establecer una hoja de ruta, un plan audaz y valiente para dar un giro en todo aquello que les separa del evangelio y les convierte en una secta inviable en el catolicismo. Este plan sólo puede generarse en el seno de la congregación, y sólo puede generarse con la ayuda de gente de fuera que abra los cegados ojos legionarios.

pleitesía al fundadorPorque si todos los que hemos salido de ahí hemos necesitado un par de años para reinsertarnos en el mundo real y ser otra vez nosotros mismos, todos los que están dentro necesitan cuatro años para lo mismo. Y sólo cuando ocurra eso, que los legionarios tengan identidad propia y libertad interior en la vivencia de su compromiso cristiano, la legión podrá sobrevivir y dar frutos auténticos (hay frutos muy vistosos que luego no se pueden comer).

La hoja de ruta no puede esperar. Cientos de legionarios están angustiados, confundidos o desalentados. Nada justifica prolongar un día más de lo necesario su sufrimiento.

Ya debería estar convocado un Capítulo General Extraordinario. Este capítulo tendría por primer cometido renovar la cúpula de la Congregación. Ni Álvaro Corcuera, ni Luis Garza ni Evaristo Sada ofrecen credibilidad a los legionarios por más que debido al “matrix mental”, sus súbditos les rindan pleitesía. En el fondo saben que fueron cómplices de una mentira que les ha mantenido aceptando y cometiendo injusticias y planteamientos irracionales.

paseando con camilo ruini por el ces roma

A Alvarito Corcuera le podemos mandar de director al Irlandés de México D.F., desde donde podrá sonreír a los más potentados de México, y de paso a todos los sobrinos de Maciel, que por puro nepotismo estudian becados (todo becado) en ese colegio, hasta el quinto grado de parentesco. Luis Garza podría quedarse en Suiza, quizá sustituyendo en el destierro al P. Emilio Tomás, y así estaría contento viajando a Zurich para seguir  manejando los ingentes capitales en los bancos de negocios; pero ahora, claro está, supervisado por un nuevo Vicario General al que la tarea en cuestión debería hacérsele una cruz, que es lo que le pasa a todo hombre de Dios que tiene que andar en asuntos monetarios. Y Evaristo Sada, ya defenestrado, directamente  a las misiones, a alguna aldea de Quintana Roo donde todavía no hayan llegado los dólares, porque es lo que se merece el mayor encubridor, que por décadas nos engañó tomando decisiones alocadas e injustas como si vinieran del fundador, mientras éste pasaba dos semanas sí y una no de vacaciones con su amante o en paraísos de turismo sexual.

II

En reconvertir la legión I dejamos a las cabezas de la Legión, Álvaro Corcuera, Luis Garza y Evaristo Sada, proscritas a la periferia de la Congregación. No es un castigo, es un saneamiento imprescindible. Son encubridores, han perdido la credibilidad ante propios y extraños, y sobre todo, no tienen ninguna capacidad ni espiritual ni operativa para refundar la congregación, paso éste imprescindible para su viabilidad. Ya se han empezado a oír voces de disidencia en la Legión, voces que ahora llaman al despacho de los visitadores y esperan sus resoluciones para decidir separarse o no.

El segundo paso, una vez removidas las cabezas y colocados sacerdotes aptos e inocentes en la cúpula, es reconstruir el necesario tejido de las Direcciones Territoriales (“provincias” en la terminología tradicional). Hay que actuar en dos sentidos: Por un lado, colocar a sacerdotes experimentados y líderes, sensatos y valientes, santos, en las Direcciones Territoriales; y por otro lado hay que descentralizar el gobierno de la Congregación modificando profundamente el capítulo de las Constituciones que regula la forma de gobierno. Sin la reforma de ese capítulo, la Legión es inviable.

 

1. Remoción de los directores territoriales.

Los actuales superiores territoriales no son aptos. Son sacerdotes demasiado jóvenes, inexpertos, sin liderazgo, sin peso intelectual ni capacidad deliberativa. En el intento de encubrir al fundador y controlar los más mínimos movimientos de la Congregación, se han nombrado directores territoriales tibios, cuya única misión consiste en mantener a los religiosos fieles y entregados a las tareas apostólicas y evitar quejas o desmarques de la estrecha “metodología legionaria”. Pero no son hombres de acción, ni se quiere que sean así. No pueden planear nuevos apostolados, ni proyectar obras, ni mover a los religiosos que tienen a su cargo.

Se deben buscar directores territoriales eficaces. En su día lo fueron el P. Anthony Bannon en Estados Unidos y el P. Héctor Guerra en Europa, pero acabaron siendo removidos por saber demasiadas cosas del fundador.

ordenacioines

2. Descentralización.

Se debe reformar el capítulo de las Constituciones que establece los criterios de gobierno de la Congregación. Se debe dotar de poder de mando, eficaz, a las Direcciones Territoriales. Los directores territoriales han de tener poder para mover a los religiosos en su territorio y deben tener garantizados unos recursos económicos para el desarrollo apostólico. Cuando sean Direcciones Territoriales transnacionales, deben tener además un Vicario de zona en las naciones donde ellos no residan, con amplia capacidad de decisión. En la actualidad, todo el gobierno de la Legión se centraliza en Roma, donde una burocracia inoperante decide hasta los más minuciosos asuntos, sin conocerlos realmente ni poder valorarlos de cerca. Si un legionario quiere salir del país, debe pedir permiso a Roma. Si quiere ir a una celebración familiar, debe pedir permiso a Roma. Si quiere publicar un artículo de periódico o un blog en internet, no digamos ya un libro, debe pedir permiso a Roma. Si alguien comete un error, el que sea, se informa a Roma, que será quien busque la solución, una solución que suele llegar tarde, y con una comprensión del asunto tan deformada que la misma solución buscada resulta inútil. En una congregación tan grande como la legión, la hipercentralización, fruto de la mente megalómana y desconfiada del pseudo-fundador, es irracional y agobiante. Marcial Maciel, como medio de protección, quería tenerlo todo bajo su control directo, sin que le importara el bienestar personal y pastoral de sus propios religiosos.

III
Tras la remoción de todos los superiores mayores de la Congregación y la necesaria reforma del Sistema de Gobierno que descentralice el poder en la Congregación, se debe dar el imprescindible paso de la DESREGULACIÓN. En otros términos, se debe superar el fariseísmo legionario.

 

Los legionarios de Cristo son los nuevos fariseos. Su fariseísmo ha sido inculcado e institucionalizado por el mismo Marcial Maciel, y es la muestra más clara de que este embaucador no fue un auténtico fundador. Un fundador busca llevar a cabo un proyecto inspirado por Dios. Maciel se inspiró en su propia mente empecatada, pero nunca se dejó inspirar por el Espíritu Santo.

Hablamos de fariseísmo, no sólo porque a Maciel se le pueden aplicar de principio a fin todas las etiquetas que Jesucristo puso a los fariseos: raza de víboras, sepulcros blanqueados, hipócritas, limpiáis el plato por fuera pero vuestro corazón está lleno de podredumbre…, sino también porque la vida legionaria está sometida a un régimen normativo tan extenso que desborda con creces los 618 preceptos fariseos.

Para los legionarios todas las indicaciones de los superiores tienen carácter normativo, es decir, se observan como leyes a las que uno debe someterse sin desviarse un ápice de ellas, por fidelidad a Dios, sin juzgarlas ni criticarlas, ni externa ni internamente. “Los deseos de los superiores son órdenes”: Y esto no es un eslogan para promover la virtud de la obediencia, sino una realidad normativa, pura y dura: las consecuencias son despóticas y manipuladoras. El problema de fondo no está en que los legionarios hayan desarrollado un sinfín de textos normativos, sino en que dan valor normativo a todos los aspectos de la existencia. Toda la vida se encuentra híper-regulada. Debes levantarte de la cama de un salto a la consigna de “Cristo Rey nuestro”. Si titubeas, ya eres infiel. Luego, medio sonámbulo, un precepto te indica que debes recitar el Te Deum. La norma te dice la forma de proceder en  tu aseo y cada prenda de ropa que vistes está regulada. Un mandato te dice que no uses pañuelos de papel, otro que lleves el pelo peinado siempre con la raya a un lado…

maciel con jóvenes Los legionarios dan la impresión de haberse quedado en los cincuenta, por la regulación de su porte externo y de sus atuendos (pelo corto, pero no demasiado, y siempre raya a la izquierda. El traje abrochado y cruzado, según la moda de aquellos años). Más ridículas están las consagradas, con el pelo cortito y vistiendo como si estuvieran en los sesenta, cuando se reguló su aspecto externo. La falda larga es obligatoria para todo, también para hacer deporte y salir a la montaña. El día que veamos a una jovencita del 3GF con pantalones, podremos decir que la la Legión va recuperando el sentido de la realidad.

Luego, durante el día, debes cuidar la regla de rezar siempre en la postura establecida, con las oraciones establecidas, en los tiempos establecidos. Si te distraes rezando –les enseñan a los novicios- debes dedicar el tiempo de descanso a recuperar la oración; pero para usar el descanso en algo que no sea pasear con otros hermanos por los jardines, debes pedir permiso. Así que todos los días tienes necesidad de acudir al superior para cualquier minucia. Si eres un poco expeditivo y no te gusta perder tiempo (la cola frente al despacho del superior es habitual), el único remedio que te queda es ser infiel y no avisar de las cosas. Por otro lado, si no quieres estudiar, una escusa perfecta es hacer cola frente al despacho del superior durante el tiempo de estudio. Quedas bien.

Con este sistema de vida, llevado al extremo como lo llevan, la conciencia religiosa se atrofia porque se termina perdiendo la libertad interior para discernir. La figura del superior se vuelve tan “imprescindible” para poder desarrollar la propia vida religiosa que se crean vínculos afectivos desordenados y falsos, ya que estos afectos nacen de la necesidad de tener confianza y estar a bien con quien dirige hasta los aspectos más minuciosos de tu vida. Sólo considerando esta dependencia psicológico-afectiva del superior se logra entender que los abusos sexuales de Marcial Maciel se mantuviesen durante años, sin que los mismos estuprados tuvieran fuerza psicológica para evitarlo. Estaban terriblemente manipulados, no directamente por Maciel, sino por el sistema legionario.) Cuando eres adolescente (apostólicos, novicios) llegas a desarrollar hacia el superior una relación de afectividad-obediencia tal, que éste se convierte para ti en un pequeño dios. Es muy frecuente entre los apostólicos y novicios jóvenes el equívoco de dirigirse al superior diciéndole: “papá”).

Muchos legionarios dejan de realizar actividades y de desarrollar aspectos de su personalidad por no enfrentarse al complicado tramado normativo que se debe sortear para hacer cualquier cosa no habitual. Si quieres atenerte a las reglas, no podrás hacer auténticas amistades ni fuera ni dentro de la Congregación. Tampoco podrás ayudar eficazmente a una familia con problemas. Pronto tendrás que romper unas cuantas normas y se te verá como “sospechoso” (Normas de avisar si llamas a alguien, de contar al superior lo que te cuentan, de llegar a la hora, de rezar a la hora, de no moverte de los lugares establecidos, de ir siempre con un compañero a cualquier sitio, etc.) Tampoco podrás desarrollar determinados deportes o actividades. Si al superior le gusta esquiar, toda la comunidad irá a esquiar, pero como al superior no le guste, entonces sólo te vale alguna artimaña apostólica: lo mejor será conseguir tres o cuatro amigos de mucho dinero a los que acompañar a Baqueira “por puros intereses apostólicos”. Si no encuentras esos tres o cuatro amigos de dinero, estás perdido, no pintas nada en la Congregación ni podrás hacer nada de puertas afuera. (Arrimarse a un rico es la mejor escusa que un legionario puede tener para lograr del superior una “excepción” a la norma.)

Hemos dado en otro problema serio de la Congregación: los agravios comparativos. A los que tienen amigos potentados, a los de buena cuna, a los simpáticos o emprendedores, se les permite relativizar el reglamento para que puedan cuidar sus fecundos “contactos apostólicos” y se les deja vivir a su aire, pero al más mediocre, al que no destaca por ser guapo o simpático, nunca se le concederán permisos especiales. Al principio lo aceptas con humildad, pero con el tiempo, te sabe mal que al otro sí le den permiso.

Y así llegamos al siguiente aspecto del fariseísmo legionario: cómo es imposible cumplir todo, el superior puede dispensar arbitrariamente de todo, de lo grande y lo pequeño, según su criterio y conveniencia. Una de las frases más usadas entre ellos es: “Aunque esto no es criterio, lo hacemos porque estamos en fundación”. Así las cosas, no tienes más remedio que “caerle simpático” al superior si quieres salirte con  la tuya.

La conciencia termina hecha trizas. Como es imposible vivir “dentro de la voluntad de Dios”, es decir, sin incumplir ninguna norma e indicación, al final todas las indicaciones se hacen relativas y se actúa con una doblez inculcada. Aunque sin alcanzar ni de lejos los parámetros de Maciel, todos los legionarios terminan llevando una “doble vida”, una especie de doble contabilidad espiritual. Los legionarios acaban relativizando las normas, todas, sin distinguir qué es importante y qué no. Además, siempre han contado con el ejemplo negativo de su fundador, a quien veían al margen de la regla institucional (usaba el tuteo, vestía de laico, cruzaba las piernas, se hospedaba en hoteles, no rezaba lo que todos, su comida era especial, etc.). “Nuestro Padre no vive como legionario”: esta es la convicción a la que llegaban los sacerdotes después de algunos años de vida en la Congregación.

Con este sistema, una minoría de legionarios se vuelven escrupulosos: legionarios que queman su vida en la esterilidad porque nunca incumplen el más mínimo precepto, lo que hace de ellos seres inútiles para cualquier acción evangelizadora, pues su única ocupación mental es el no incumplir nada de lo establecido. Su temperamento se vuelve abúlico, pierden radicalmente el libre arbitrio y la capacidad de tener empatía hacia cualquier persona, incluidos sus compañeros. Todos alaban su exquisita fidelidad pero nadie quisiera estar en su pellejo. No obstante, la mayoría de los legionarios opta por el camino natural de no hacer caso de nada.

Al avanzar en este sistema de vida, el legionario se encuentra en una situación de alienación ante la que sólo hay una puerta de escape: organizar su vida y su actividad apostólica lo más al margen que se pueda de la Comunidad y de la Institución. ¡Huir del reglamento! Pero esta puerta de escape sólo está al alcance de los sacerdotes que llevan muchos años y han echado tal pulso a la Congregación que se encuentran en situación de terrible desgaste psicológico, moral y espiritual. Ahí están todos los desterrados a las misiones de Quintana Roo, o también esos vástagos de una acaudalada familia madrileña, varios de los cuales han necesitado tratamiento psiquiátrico a causa de la machacona presión institucional. Ahí están esos otros a los que se les separan de las “comunidades”, muchas veces después de haberles endiosado, porque “han dejado de seguir la metodología”. Pobre Director Territorial de Europa…, pobre Coordinador local de Apostolado en Roma… ¡Han acabado psicológicamente rotos tras el pulso a la Congregación! Y la lista es larga. Un día contaremos la forma en que Maciel expulsó injustamente de su Congregación al Decano de Filosofía del Ateneo Regina Apostolorum, acusándolo de hereje.

El “Corpus normativo” al que se somete un legionario de Cristo lo constituyen los siguientes textos: las Constituciones, el Manual de Principios y  Normas, el Manual de Normas de Urbanidad, el Manual de oraciones, el reglamento (conjunto de horarios que regulan la actividad en un determinado centro), las “variandas” al reglamento (cambios en el horario ordinario que se publican en un tablón de anuncios, casi diariamente), los avisos que obligatoriamente da cada quince días el superior para corregir desviaciones en el cumplimiento de las normas; y las normas de los tres Capítulos Generales que han tenido. Además, los deseos que pueda expresar públicamente el propio superior o las normas organizativas que dé ese superior.  En conjunto, miles de reglas a las que se da “carácter normativo” en el sentido más jurídico del término, normas que dictaminan minuciosamente cómo debe comportarse un legionario y que cuadriculan la vida religiosa y apostólica. Por ejemplo, las normas de urbanidad prohíben cruzar las piernas cuando se está sentado. Obligan a limpiarse con la servilleta antes y después de beber agua. Si un legionario incumple estas normas, puede ser llamado al orden por el superior, corregido por los compañeros en el tiempo quincenal destinado a la “corrección fraterna” y lo peor, en su fuero interno el legionario que incumpla esas normas se sabe “fuera de la voluntad de Dios e infiel”. Los principios y normas regulan todo, por ejemplo, cómo debe ser el trato con los “extraños”, e indican que está prohibido ir a comer a casa de una misma familia más de una vez al año o que el legionario no se quite nunca la chaqueta en esa comida familiar. GRABADO MACIEREspecialmente tediosas son las normas que impiden comunicarse con las Consagradas, aun cuando se desarrollen apostolados en común.

Pero seguramente, las reglas más bochornosas que han emitido los legionarios son las que regulan el trato con la propia familia limitándolo al máximo. No hay un solo legionario que no haya sufrido por esas absurdas normas.  Si algo define a la familia es la espontaneidad y en cualquier comunidad religiosa es necesario un orden en la comunicación con los familiares, pero lo de los legionarios es enfermizo. Responde a la necesidad que tenía Maciel de que sus concubinos no se fueran de la lengua.

Para quien no lo ha vivido, es difícil entender hasta qué punto este normativismo marca la vida espiritual y la propia personalidad. La interioridad termina yendo por una senda distinta a la vida externa. Aprendes a comportarte de una manera en comunidad, y de otra cuando estás solo. Aprendes a dar recetas para todo, pero no eres capaz de entender los porqués de tus propias recetas. Ni siquiera puedes comprender la Palabra de Dios y ésta no llega más que a calar superficialmente, pues siempre hay algo por encima de ella: las normas, que hacen innecesaria o extravagante cualquier reflexión personal sobre la Biblia.

Los Legionarios de Cristo son los nuevos fariseos. La Santa Sede debe acabar con todo este sistema, fruto de una mente perversa que pensaba que todos sus legionarios tenían un corazón tan depravado como el suyo.

Jesús González y el equipo de Todomaciel

11 comentarios Add your own

  • 1. Eduardo Lopez Gonzalez  |  14/01/2013 en 6:09 PM

    Entiendo perfectamente el porque el autor habla de la normatividad en la Legión, yo pertenecí a la congregación y la verdad recibí algunas sanciones porque a pesar de querer pertenecer en todo a la Legión, mi corazón se inclinaba en aquel tiempo por la Teología de la Liberación, así que cuando me descubrieron un libro de Leonardo Boff que me había regalado un sacerdote diocesano fue todo un escándalo…a partir de esa fecha fui especialmente monitoreado en lo que hablaba, no se diga en las cartas a mi familia (era común que las cartas se entregaran abiertas antes de enviarse dado que el censor había de leerlas antes de enviarse y al recibirse) cuando me convencí que no era lo mio en lugar de retirarme por la puerta grande tuve que organizar casi una huida aprovechando que la comunidad había salido de paseo y me quede solo con el Padre prefecto, les puse una carta con mi renuncia y pase a retirarme, no pensaba darles la oportunidad de un lavado de cerebro intensivo….en fin no comento mas porque mi intención no es quejarme ni descargar mi conciencia, sino reafirmar los comentarios del autor respecto a esta tan vituperada orden y sus normas que rigen hasta lo mas mínimo…

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  • 2. raqueldurue13  |  17/02/2012 en 3:20 AM

    Què pena que toda la espiritualidad de esperarse en esa normativa de vida marcieliana sea tan “ligth” tan por encima y no como la DOCTRINA DE LA DIVINA VOLUNTAD que nos propone Roma en http://www.zenit.org del 7 de febrero, que nos trae la Introducciòn de S.S. Benedicto XVI a la vida y obra de La Sierva de Dios LUISA PICCARRETA. Gracias, Dios mìo por permitirme conocerla!
    Los invito a conocerla, a leerla en sus 40 vollumenes y a vivir la espiritualidad del FIAT o sea de la verdadera Obediencia a la Voluntad de Dios!!!
    Què pesar tanta vida… desperdiciada..farisaica… lo que mas le duele al Señor JESUCRISTO a Quien queremos servir y obedecer.
    Bàjala al escritorio de tu P.C. Vale la pena que te detengas y conozcas.
    http://www.zenith.org ZS 120207 El mundo visto desde Roma del 7 de febrero 2012

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  • 3. Anonimo por seguridad  |  24/10/2010 en 1:31 AM

    Comprendo que la carta de Mons. de Paolis deba ser muy conciliadora e intentar tranquilizar a todos, pero me apena y duele profundamente que precisamente por eso, las interpretaciones entre los mismos sacerdotes Legionarios que he estado escuchando sean tan opuestas y diametralmente divergentes.

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  • 4. ExLC  |  04/10/2010 en 4:23 PM

    Acabo de leer “La Historia de un Legionario de Cristo irlandés” (disponible en Amazon) escrito por Jack Keogh. Estuvo dentro de la Legión por largo tiempo. Conoció al P. Maciel, quien dominaba la vida de la Legión en aquel entonces. El autor cuenta de forma entretenida cómo era pertenecer a la Legión en aquellos tiempos de fundación. Describe los detalles de la vida ordinaria, cuenta anécdotas entretenidas de sus contemporáneos. Le tocó ir a México siendo todavía seminarista y tuvo un papel importante en la fundación del Instituto Irlandés. Se codea con los “ricos y famosos” de México y de los EEUU. El libro por un lado es imparcial ya que cuenta historias personales. Al final, repudia a Maciel. Lo deben leer quienes quieren saber más sobre la Legión, las familias que tienen sus hijos en la Legión o en sus escuelas y sobretodo lo deben leer los que tienen la responsabilidad de refundar la congregación.

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  • 5. Fernando  |  01/10/2010 en 6:36 PM

    Quien escribe así, no dudo que lo haga de buena voluntad. Pero no entiende el fondo del asunto, se ha quedado en el empaque. Es decir, se ha quedado en la norma y no en el espíritu de la misma. Ha sabido vivir de normas, pero no ha sabido navegar en el espíritu para llevar adelante cantidad de proyectos apostólicos. Es una pena que no haya descubierto el verdadero sentido de la obediencia no sólo en la Legión, sino en la Iglesia. Vive colgado de normas. Es una limitación personal, es una pena que así sea. O se interiorizan las normas o no está uno en sintonía. Con esas normas, captadas en su espíritu, se vive mucho más feliz. ¿Quieres vivir tranquilo, sin preocupaciones, dando rienda suelta a lo que gusta? ¿Qué haces en la Legión, qué haces que no te vas a otra organización en la Iglesia o fuera de l la misma? También hay normas en la Iglesia, desde luego no tan detalladas. Pero hay muchas organizaciones laicas con muchísimas más normas que en la Legión y están llenas de personas que desean entrar? Si no te diste cuenta de ello antes, ¡qué pena! Pero no quieras hacer TÚ Legión, no quieras hacer TÚ Iglesia, porque no es tuya.

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    • 6. Pamela Abrego  |  21/08/2011 en 10:50 PM

      Solo dos reflexiones del documento Gaudium et Spes del concilio 1) ” La conciencia es el núcleo mas secreto y el sagrario del hombre, en el que se sienta a solas con Dios, cuya voz resuena en el recinto mas intimo de aquella”……..y la otra 2) La orientación del hombre hacia el bien, solo se logra en el uso de la libertad…..la verdadera libertad es signo eminente de la imagen divina del hombre” y algo de mi cosecha …nunca tuerzas lo q tu corazón te dice, por q finalmente es la voz de Dios!! es lo q les falta a los legionarios….escuchar la voz de su corazón!!!

    • 7. meni@hotmail.com  |  25/09/2012 en 6:10 PM

      Fercho?

  • 8. Ex LC Brasil  |  21/05/2010 en 4:26 AM

    Jesus y el equipo de todomaciel…. seguramente (por detalles de fechas y otros mencionados en los articulos) debo conocer a alguno personalmente, sou brasilero, de la fundación en Brasil, en 91 hacia filosofia en Roma, mas adelante asistente de novicios en Itu, Brasil.

    Excelente análisis de quien vivió en el sistema. El sistema normativo e direccional idealizado por Maciel tiene como objeto principal asegurarle su estilo de vida (el carnal y terreno)… sin embargo, es como mencionaron, congelado en los años 60, o sea, Marciel fue vitima del crescimiento exponencial de la tecnologia, o sea, con el pasar del tiempo encubrir su estilo de vida se convertia en una ardua tarea …. que lo diga el Pe Brock que empezo las aulas de informatica con MS DOS… Marcial no imaginaba lo de la internet …

    Al darse cuenta de la dificultad de mantener a todos en el hermetisto, dio secuencia a su sequito de secretarios … y a perpetuar el comando con eses jovenes que hoy encuentranse en puestos de comando …. En ese sentido, todas las cabezas deberan ser afastadas … pero como hacerlo sin perder sigilosas informaciones como las economicas? Un nuevo capitulo general deberia venir a la luz y ojalá sin las cabezas podridas …..

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  • 9. Tina  |  07/04/2010 en 6:43 PM

    Resumiendo: ES UNA SECTA.

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  • 10. Andrea  |  28/03/2010 en 6:43 PM

    Hay ciertas normas de educacion, que son basicas y lamentablemene se usan muy poco. No se puede mal interpretar a las personas que son educadas….., pero por otro lado lo mas terrible es la forma de manipular la libertad de pensamiento y accion del hombre. Tipico de las SECTAS. No puede haber Sectas en la Santa Iglesia Catolica.

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  • 11. Alexander Stolberg  |  27/03/2010 en 11:58 PM

    Querido Jesus G.

    Unas partes de las normas que tu mencionas son normas de educacion, commun que contribuen a dar esta imagen siempre impecable y tan agradable de los Legionarios. Para mi es desagradable ver padres diocesano no rasados, con pelo desareglado y suzio…Entonces no ehcaria el bebe con la agua den bagno (come se dice en belgica). Unas cosas son buenas en la “corporate identity” LC

    Pero la hypernomatividad de la esperitualidad podria ser un problema, y entonces parte de tu analisis es muy interessante. Un interpretacion muy pertinente.

    Esperamos que la visita apostolica da buenos frutos y que se cree una espiritualidad verdadera sencilla y fuerte en el movimento. Alexander, Belgica

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